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Se debe dar pecho en misa

​El papa Francisco sigue mostrando toda su sensibilidad y sentido de humanidad a los hombres. Esta vez acaba de decir, en el marco de la homilía de una misa bautismal, que las mamás no deben escatimar en dar de lactar a sus bebitos en plena misa, sobre todo cuando comienzan a inquietarse y a llorar

09 de Enero del 2017 - 07:30 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

El papa Francisco sigue mostrando toda su sensibilidad y sentido de humanidad a los hombres. Esta vez acaba de decir, en el marco de la homilía de una misa bautismal, que las mamás no deben escatimar en dar de lactar a sus bebitos en plena misa, sobre todo cuando comienzan a inquietarse y a llorar. Se trata de un papa del siglo XXI y que se ha metido profundamente en la realidad social. La Iglesia por largo tiempo la ha mantenido como un acto reprochable y hasta pecaminoso. Hasta el “qué dirá el padrecito” se imponía dejando al pobre infante completamente extenuado por el hecho de que la madre, atemorizada por el alto sentido de la prohibición, era incapaz de dar de lactar al bebé en sus brazos. La lactancia es un derecho humano preeminente del infante consagrado en la montaña de normas jurídicas supranacionales, pero sobre todo en la doctrina internacional de los derechos humanos, que es superior al sentido positivo de las normas jurídicas, es decir, no serán derechos del infante tan solo porque estén expresamente señalados en la ley internacional o nacional, sino porque se trata de un estado de naturaleza humana que debe ser preservado y protegido en toda su extensión. Se trata del derecho a la alimentación, que anida en favor del infante desde el instante en que se produce el nacimiento. Los padres y el Estado mismo tienen el deber de que este derecho superior del niño se cumpla cabalmente.