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Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Shimon Peres, interlocutor de la paz por excelencia

No es un secreto la rivalidad histórica que se profesan judíos y árabes. El problema que mantienen, lejos de lo que muchos puedan creer, no es religioso, sino geopolítico (territorios).

29 de Septiembre del 2016 - 04:59 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

No es un secreto la rivalidad histórica que se profesan judíos y árabes. El problema que mantienen, lejos de lo que muchos puedan creer, no es religioso, sino geopolítico (territorios). Para mitigarlo hasta acabarlo, nadie como Shimon Peres que acaba de morir, que le puso toda su energía para conseguirlo, y casi lo logra. Por ese esfuerzo le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz, junto a Yitzhak Rabin y a Yasser Arafat. Peres fue un estadista, pues no todos los que llegan a la condición de gobernantes alcanzan esa talla. Su proceso de madurez política fue guiado por su mentor, David Ben Gurion, el padre de Israel, que el 14 de mayo de 1948 leyó la declaración de la independencia del Estado de Israel, que fue precedida por el histórico Informe de la Comisión UNSCOP de 1947, luego recogido en la Resolución 181 de la ONU, que estableció la división del territorio de la Palestina en dos Estados independiente: Israel y Palestina. Los segundos no aceptaron la fórmula de la ONU y apoyados por todo los países árabes declararon la guerra a Israel. Luego vendría un conflicto de nunca acabar que afirmó las diferencias entre ambos pueblos, con el surgimiento de los asentamientos judíos en los territorios ocupados y la expulsión de los árabes de sus tierras, convirtiéndolos en refugiados. Peres comprendió el problema como nadie y fue protagonista de los Acuerdos de Oslo de 1993 y 1995. Pasó por todos los cargos relevantes en Israel -fue su primer ministro y presidente-. Abogó por la paz que no pudo lograr para los dos pueblos y lo más importante: promovió un nivel de tolerancia y de aceptación mutua con los árabes nunca antes visto, por lo que fue duramente criticado por los halcones o radicales de la política israelí. Visitó el Perú y tuvo una apreciación muy clara de la realidad de nuestra región. Peres, como nadie, puso a andar el principio de solución pacífica para conseguir la paz con Palestina, lo que aún sigue pendiente.