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Johnny Padilla

Johnny Padilla

Tantas veces Yahaira

Solo tiene 22 años, pero ha pasado tanto, en tan poco tiempo, que parece que hubiera vivido tres vidas juntas y esas de telenovela.

02 de Octubre del 2016 - 07:56 Johnny Padilla

Solo tiene 22 años, pero ha pasado tanto, en tan poco tiempo, que parece que hubiera vivido tres vidas juntas y esas de telenovela. Lo único cierto es que Yahaira Plasencia dejó de ser una más de la orquesta femenina salsera de moda para ser la enamorada de uno de los futbolistas más mediáticos de nuestro fútbol, y allí empezó todo. Queriéndolo o no, la chica de barrio, con los mismos sueños, aciertos y errores que millones en este país, se relacionó con Jefferson Farfán y desde ese momento su vida ya no fue la misma. A partir del coqueteo, la foto en las redes y el comunicado anunciando su romance, la jovencita del Rímac empezó a darse cuenta de que tras su declaración de amor había que pagar “derecho de piso... y de fama” y no tardaron mucho en recordárselo. Carne para los lobos, primeras planas y secuencias en televisión para escuchar a sus excompañeras de orquesta acusándola de desleal, además de la anterior pareja del galán deslizando que ella se metió en su relación. No pasó mucho tiempo para que aparecieran algunos músicos diciendo que no les pagó lo que les correspondía, colegas denunciando que les “copió” algún tema y otros criticando hasta sus dientes y el color de su pelo. La lista es larga. En algún momento, todo era culpa de Yahaira, hasta que hace algunas semanas a la figura mediática de moda “había darle el golpe final”. En plenas y contundentes campañas contra la violencia hacia la mujer, apareció un sujeto hablando de la muchacha, sin mayor interés que el dinero y las ganas de contar algo que es solo de dos. Esa fue la estocada final para una joven que por poco ha sido calificada como la peor escoria de la humanidad en una sociedad machista que celebra las hazañas de unos y descalifica las de otros. ¿Alguien puede imaginarse cómo se siente una persona que ve vulnerada su intimidad? Pues pongámonos un momento a pensarlo. Creo que si lo hiciéramos con más frecuencia no se producirían muchos atropellos en televisión que se ven “tan normales y divertidos” porque, claro, no son nuestros, son del prójimo. Hoy es Yahaira, a quien ya se le exprimió, se le sacó todo, se le persigue hasta el infinito, y mañana será otra, porque así de crueles son los medios. Y no menos culpa tienen los que por un lado critican, se horrorizan y califican contenidos en la televisión y luego calladitos bajan el volumen del aparato y se prenden a la telenovela de la vida real. Esa doble moral tan de moda hace mucho daño, no lo olviden.

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