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Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Todos contra Donald Trump

El rechazo a Trump ha cobrado magnitud insospechada desde que se advirtiera que solo sabe insultar y que no cuenta con aquellas cualidades que son consideradas indispensables para quien aspira a dirigir los destinos del país más poderoso del mundo

01 de Octubre del 2016 - 08:42 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

El reciente primer debate presidencial en los EE.UU., donde los candidatos se han esforzado al máximo para convencer a los más de 100 millones de estadounidenses que los vieron en vivo y en directo en su afán de llegar a la Casa Blanca, ha mostrado entre Donald Trump y Hillary Clinton una primera consecuencia, lamentablemente desfavorable para el magnate. Pareciera que se ha producido un cierrafilas contra Trump. Políticos de todos los calibres y artistas -aquellos que son considerados por Hollywood como celebridades- han salido a mostrar su rechazo a la candidatura del republicano neoyorquino. Sin duda, se trata de un escenario no esperado que la gente que maneja la estrategia de la campaña de Trump debe estar estudiando la manera cómo revertir con prontitud, pues este entrampamiento en el que se encuentra puede afirmarse y eso sí será completamente perjudicial para las aspiraciones del ricachón.

El rechazo a Trump ha cobrado magnitud insospechada desde que se advirtiera que solo sabe insultar y que no cuenta con aquellas cualidades que son consideradas indispensables para quien aspira a dirigir los destinos del país más poderoso del mundo. Los debates presidenciales sirven para poner a prueba las condiciones personales de los aspirantes, donde la idoneidad es una de las más claras exigencias en el juicio de valor de la gente. Por primera vez, el ataque de Trump a Clinton por los correos electrónicos usados para cuestiones de seguridad nacional, cuando la candidata ostentaba el cargo de secretaria de Estado del primer mandato de Barack Obama -ella ya dijo que eso estuvo mal-, no habrían tenido efecto negativo sobre ella como para tumbarla. Trump, en consecuencia, deberá recurrir a otras razones de peso para doblegar a su oponente. Mientras más tarde la reacción en la tienda republicana, donde por cierto, no todos están convencidos en apoyar a Trump, el escenario se volverá complicadísimo para sus febriles aspiraciones. 

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