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Tráfico de información basura

En medio de todo el caos vehicular que se traga a media ciudad, un conductor de raída camisa y botones sueltos solo atina a oprimir el claxon como acto reflejo de sus presumiblemente numerosos años en el servicio de transporte urbano

26 de Febrero del 2017 - 07:21 Renzo Olivera

En medio de todo el caos vehicular que se traga a media ciudad, un conductor de raída camisa y botones sueltos solo atina a oprimir el claxon como acto reflejo de sus presumiblemente numerosos años en el servicio de transporte urbano. Viene sintonizando una emisora radial, y aunque es seguro que ha prendido la radio únicamente para hacerse compañía, sigue en su absorto camino, importándole poco que el grisáceo smog que pinta las calles se haya convertido indefectiblemente en parte de él.

Y cuando la triste rutina que se vivía dentro del bus parecía haber atrapado a todos, de la radio se escuchó una acalorada discusión, no sobre política ni mucho menos sobre cultura, sino más bien sobre la vida de uno de estos sujetos que abundan en la intragable farándula peruana.

El bus dejó de ser catedral para convertirse en cantina cuando dos señoras se adueñaron de la discusión, y fue impresionantemente decepcionante la capacidad que tenían estas para relatar al detalle la “vida” y “obra” de estos personajes de la mal denominada farándula que prolifera en las vidas de las familias peruanas. Y aunque una más se les uniera a la deprimente cháchara, dieron ellas por sentado que no solo la cultura en el Perú anda de capa caída sino que además que lo que se vende como mero “espectáculo” es altamente redituable para el bolsillo de los mercaderes de la “información basura”, ayudando a que gran parte de la sociedad se aleje inevitablemente de los temas que realmente merecen ser difundidos.

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