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Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Miguel Ángel Rodríguez Mackay

VENEZUELA: EL DAÑO ESTÁ HECHO

El retroceso de Nicolás Maduro, luego de consumar el golpe de Estado en Venezuela quitándole escandalosamente competencias a la Asamblea Nacional -Parlamento-, Poder Legislativo legítimamente constituido, no lo exime de responsabilidad político-jurídica.

02 de Abril del 2017 - 08:27 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

El retroceso de Nicolás Maduro, luego de consumar el golpe de Estado en Venezuela quitándole escandalosamente competencias a la Asamblea Nacional -Parlamento-, Poder Legislativo legítimamente constituido, no lo exime de responsabilidad político-jurídica. Maduro jamás imaginó que esta vez, el tamaño de la reacción del continente mostraría muy pocos países indiferentes. En efecto, la inmensa mayoría de Estados miembros de la OEA, en las horas siguientes al golpe, fueron expresando su frontal oposición y estaba claro que en bloque no iban a aceptarle tremenda insolencia antijurídica, propia de las dictaduras. Valiéndose del Tribunal Supremo de Justicia -la máxima institución judicial venezolana manipulada groseramente por el jefe de Estado, cuyos miembros son sus auténticos fantoches-, Maduro arrancó sus prerrogativas legislativas y hasta los despojó de la inmunidad parlamentaria que tienen en su condición de representantes del soberano, que es el pueblo. El presidente chavista, remecido incluso por una fractura interna en construcción, da un paso gigante hacia atrás para neutralizarlo pues el dado hacia adelante se hubiera tornado inmanejable e irresistible.

La explosiva reacción social en Paraguay, con un muerto como saldo para impedir que el presidente Horacio Cartes modifique la Constitución que promueva su reelección, no estaba creando ningún escenario favorable para su nefasta empresa. Agregue que las gestiones diplomáticas del secretario general de la OEA, Luis Almagro, con dos informes sobre la situación en el país llanero desde que asumió el cargo, a todas luces ya agotadas, y la posibilidad de que luego de la actuación del Consejo Permanente del foro, al constatarse la ruptura del orden democrático en Caracas, pudiera convocarse extraordinariamente a la Asamblea General de la OEA para calificar la situación real, no garantizaría a Maduro librar a su país de la suspensión de la organización. Está claro que el paso atrás no repara nada, pues el daño está hecho.

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