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María Cecilia Villegas

María Cecilia Villegas

​Viejos conocidos

Y está captando jóvenes, esos a los que se les enseño que el genocida era Fujimori y no Abimael

08 de Octubre del 2016 - 08:20 María Cecilia Villegas

Hace unos días Lima se sorprendió con el mausoleo de Sendero en el cementerio de Comas. Lima se escandaliza, se alborota y despeina, pero rápido olvida. Sendero está activo, reivindica la guerra popular y reconoce como líder al presidente Gonzalo.

Sendero publicó un comunicado donde sostiene que: “La Guerra Popular ha avanzado y en ello también las FF.AA. genocidas que sueñan con aniquilarnos, sueñan en ahogar con sangre la revolución”. El lenguaje es el mismo de los ochentas. Sendero celebra haber ganado las elecciones en la Universidad Valdizán y condena a muerte a sus opositores.

Mientras tanto, el JNE acaba de negarle la inscripción al Fudepp, movimiento fachada de Sendero. Fudepp plantea la amnistía general y rechaza la campaña de odio y persecución, ha conseguido medio millón de firmas y tiene constituidos 23 comités provinciales. En conferencia de prensa cuestionan al JNE y preguntan: “¿Qué violencia se le atribuye al Fudepp? Somos trabajadores, estudiantes, obreros y campesinos que nos organizamos a nivel nacional. EL JNE nos está negando el derecho a la participación política. No quieren organizaciones que sirvan al pueblo y luchen por la defensa de los derechos. Es una resolución discriminatoria por razón de ideas. Es una persecución política”. El Fudepp está evaluando acudir a instancias internacionales.

Sendero, Movadef y Fudepp están buscando reescribir la historia. No les será difícil. Los peruanos permitimos que una CVR ideologizada, sin participación de dos de los actores más importantes (fujimorismo y FF.AA.) ponga en igualdad de condiciones a Sendero y a las FF.AA. Permitimos que las ONGs nos dijeran que en el Perú hubo terrorismo de Estado. Permitimos que el Estado peruano se allane en todos los procesos ante la CIDH y que se creara la imagen internacional del Perú como una dictadura violadora de DD.HH. Y así, la izquierda le hizo un favor a los senderistas, quienes hoy pueden decir que como luchadores sociales fueron víctimas de un Estado terrorista, que sus DD.HH. fueron violentados y tienen fallos de la CIDH a su favor, indemnizaciones, presos políticos, un monumento y hasta un mausoleo.

Aquí estamos, cuestionando las credenciales democráticas del fujimorismo, mientras Sendero se nos cuela por las rendijas. Sendero no se arrepiente y enarbola el pensamiento Gonzalo. Y está captando jóvenes, esos a los que se les enseñó que el genocida era Fujimori y no Abimael.

Lima sigue viviendo de espaldas al resto del país. Y aunque el Perú no es el mismo de los 80, uno de cada 3 peruanos no tiene necesidades básicas satisfechas.

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