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Especialista pide aprender a manejar emociones ante desastres naturales

Asegura que angustia puede generar problemas de salud mental.

Especialista pide aprender a manejar emociones ante desastres naturales

Especialista pide aprender a manejar emociones ante desastres naturales

20 de Marzo del 2017 - 23:40 » Textos: Redacción Correo

Sentir angustia o desesperación ante los desastres naturales es una respuesta habitual de las personas ante situaciones anormales. Pero cuando esta angustia dura por más tiempo, genera problemas de ansiedad y estrés post traumático que pueden afectar la salud mental de las personas. Así lo indica el psicólogo Carlos Marchena Cárdenas, integrante de la Dirección de Salud Colectiva del Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado – Hideyo Noguchi”.

El Psicólogo Marchena señala que una situación de emergencia, de cualquier naturaleza, es un impacto psicológico muy estresante. El sufrimiento, el miedo son condiciones que afectan a la mayoría de las personas y se consideran respuestas psicológicas naturales y transitorias ante eventos traumáticos significativos.

El especialista indicó que inmediatamente después de una tragedia viene dos momentos: el primero de incertidumbre en el que no podemos creer lo que estamos viviendo y el segundo, de ansiedad, desorganización personal y emociones fuertes.

“Lo normal es que las personas se sientan estresadas, angustiadas y temerosas, no sólo por las pérdidas materiales sino además, por el resquebrajamiento de su familia y su vida diaria. El hecho de no poder llegar a tiempo a su hogar, a su centro de estudio o de trabajo ocasiona en la persona zozobra, tristeza afectando su estabilidad emocional”, puntualizó el especialista.

Marchena precisó que las situaciones de desastres, puede desencadenar en las personas: problemas de pérdida del sueño, disminución del apetito sexual, problemas en la alimentación, dificultades respiratorias, problemas en la piel, problemas en el sistema digestivo.

En la parte emocional puede ocasionar: tristeza, desesperanza, depresión, cambios del estado de ánimo, ira, irritabilidad, enfado, nerviosismo, ansiedad y el frustrarnos con facilidad.

Indicó que las personas que tienen menos capacidad de afronte o respuesta ante los desastres son los ancianos porque su respuesta psicomotora es más lenta; y en el caso de los niños porque no saben cómo actuar ante esta situación. Sin embargo hay personas resilentes (con mayores fortalezas) que puede motivar a los demás para una reacción más adaptativa.

El especialista indica que los niños son especialmente vulnerables a los efectos de los desastres. El impacto emocional a menudo se expresa por alteraciones de la conducta. Por ello es necesario que los padres estén atentos ante las reacciones y aprendan a reconocer los signos de alarma que pudiera demostrar el niño (retraimiento, expresiones de temor, pérdida del apetito, pesadillas constantes, dificultades para concentrarse o retomar sus labores escolares). Probablemente requiera una atención especializada.

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