David Hidalgo: “No hay nadie en el país que cumpla prisión por tráfico de patrimonio”

En su libro La biblioteca fantasma, el autor indaga sobre la pérdida de libros en la Biblioteca Nacional

David Hidalgo: “No hay nadie en el país que cumpla prisión por tráfico de patrimonio”

Por: Bryan Paredes bparedes@grupoepensa.pe

En casi diez años, el periodista David Hidalgo ha investigado una serie de pérdidas y robos de libros históricos dentro de la Biblioteca Nacional.

El resultado de su trabajo es La biblioteca fantasma (Planeta, 2018), un libro que indigna y alarma por la terrorífica historia que retrata: una ausencia de medidas contundentes para frenar la desaparición de joyas bibliográficas que contienen nuestra identidad nacional.

¿Por qué tiene que pasar una tragedia, como la del Museo Nacional de Brasil o el de la Biblioteca Nacional del Perú en 1943, para preocuparnos por el patrimonio histórico? 

Es parte de una realidad que cada cierto tiempo comentamos, pero nunca llegamos a solucionar: el desprecio hacia lo que significa cultura, historia. No nos afecta que se pierda cotidianamente este patrimonio. Pero cuando ocurre una tragedia enorme, recién entendemos lo irreparable que es haber tenido bibliotecas y museos en el descuido. El patrimonio público, nacional, siempre ha sido la última rueda del coche. No hay una sola persona en el país que cumpla prisión por tráfico o destrucción de patrimonio. En el Perú es más fácil detener y condenar a un narcotraficante que a un traficante de arte.

¿Cómo ha sido la proporción entre lo perdido y los detenidos en estos últimos años? 

Digamos que de mil casos se habrá detenido a uno que no purgó prisión: un vigilante que fue detectado cuando sacaba de la bóveda, el corazón de la Biblioteca Nacional, un libro antiguo y con esa prueba tan contundente nunca se investigó lo suficiente para saber de dónde había provenido la orden, la red. El caso más flagrante fue el de los manuscritos del Mariscal Cáceres, un héroe, que aparecieron en la azotea de la bóveda del edificio de Abancay y envueltos en unas condiciones para ser sacados del edificio. El caso está agonizando, me parece que ya debe estar por prescribir.

¿Existe un mecanismo perfecto o hay desidia de las autoridades en los casos? 

Hay un mecanismo perfecto para que estos casos nunca lleguen a buen puerto. Pueden pensar que exagero con esto, pero el caso más cercano ahora a la realidad es este sistema de corrupción que se ha descubierto en el sistema judicial. Todo está armado de tal forma para que los presuntos responsables sean investigados por gente que está conectada con ellos mismos. Esto conduce a un enredo y los casos terminan prescribiendo.

¿Esas personas siguen en la Biblioteca? 

La mayoría sigue trabajando ahí y eso me parece que no es solo ofensivo al propio Estado, sino que es un síntoma de la impunidad.

¿En otros países sucede algo similar que en el Perú?

Hay casos, pero no de manera tan abrumadora. Afuera, la Policía termina atrapando a los culpables y hay un proceso judicial que funciona. En el Perú nadie termina preso por esto. Hace unos meses, el congresista Víctor García Belaunde denunció que se habían perdido tres Constituciones. ¿Qué ha pasado con eso? No sabemos hasta ahora. Nosotros revelamos que 5 de 53 museos no tienen sistema de seguridad, a propósito del incendio en Brasil. Lo único que ha hecho el Ministerio de Cultura es salir a decir que son 8 de 56 los que tienen seguro o plan aprobado, lo cual es un escándalo.

¿Cómo decirle a la gente que el patrimonio cultural es algo tan crucial para la nación?

Una bibliotecóloga que estaba siendo parte del esfuerzo por investigar lo que estaba ocurriendo me decía que esto es como si alguien se metiera en tu casa y robara tu álbum de fotos familiar. Tú pierdes elementos que te permiten saber de dónde vienes, quiénes eran tus antepasados, tu cultura, tu identidad más personal; y, además, nos alimenta emocionalmente y nos da información que no teníamos. Ese descubrimiento, llevado a una escala mucho mayor que es la de un patrimonio cultural, es lo que se pierde.

¿Donarías tu biblioteca personal a la BNP? 

A pesar de todo, sí la donaría. He visto actos de un desprendimiento conmovedor, como el de una señora que termina de entregar lo donado por su padre en plena época que se hablaba de la campaña para recuperar libros. Ella decía que era la voluntad de su padre, que quería contribuir al Perú. En algún momento tiene que terminar la impunidad en los robos. Entrará nueva gente que quiera el patrimonio o siempre habrá esta lucha, que trato de graficar entre el bien y el mal. Porque no todos los bibliotecarios que han estado adentro son culpables, hay muchos que trataban de luchar, desde sus posibilidades, contra los grupos que promovían esta impunidad. Siempre va a haber alguien que haga lo correcto.

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