Comuneros retribuyen al agua con la conservación de bofedales (FOTOS)

Alpaqueros de Chalhuanca “cultivan” agua para atender campos de cultivo, producción y consumo humano

Por: Zintia Fernández

Juan Mamani Cayllahua (71) construyó tres espejos de agua en su estancia San Vicente de Palca. En 1980 tomó una carretilla, lampas y picos para desviar agua de una acequia hasta una hondonada, tenía que aprovechar esa geografía y crear condiciones adecuadas a 4 mil 300 metros sobre el nivel del mar, en la provincia de Caylloma.

Con esta intervención incrementó el terreno de siembra con pastos especiales para alimentar a sus alpacas y de 80, pasó a contabilizar hasta 250 cabezas con los años. “Trabajé día y noche”, comentó orgulloso.

La idea fue tomada por sus familiares, después por vecinos de las estancias o fundos cercanos, y a la fecha en el Centro Poblado de Chalhuaca, ubicado en el distrito cayllomino de Yanque, se puede estimar 13 espejos artificiales que también benefician a los agricultores, empresas como Egasa y Sedapar. ¿De qué manera? El agua que filtra al suelo, brota metros más abajo y aporta a la cuenca de Chalhuanca, donde nace el río Chili. El afloramiento del recurso subterráneo alimenta los bofedales, lugar de pastoreo para camélidos.

Todo es considerado una fuente de agua, la fábrica o Sistema Ecosistémico Hídrico (SEH), y la conservación es necesaria para el represamiento.

“Casi el 90 % del Producto Bruto Interno (PBI) de Arequipa tiene relación con el agua. Estamos hablando de minería, 145 megavatios de generación de energía eléctrica, 47 mil hectáreas en la cuenca de uso agrario, un millón de pobladores que reciben agua de esta cuenca”, explica el secretario técnico del Consejo Regional de Recursos Hídricos, Ronald Fernández, al recordar la labor de los comuneros que desde 1992, tal como empezó Juan Mamani.

A unos metros del fundo San Vicente se encuentra la represa de Chalhuanca, con capacidad para 25 millones de metros cúbicos. La experiencia en esta estancia la ha convertido en “sitio de aprendizaje” certificado por el Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión Andina (Condesan).

UNA DEUDA. “Reconocemos la importancia por el conocimiento que tienen, se reconocen como parte de la cuenca, dado que están ubicados en una zona donde se produce el agua y sobre todo encontramos esa disposición de transmitir lo que han recogido durante muchos años como aprendizaje”, comenta Cristina Portocarrero, del Condesan, al resaltar la importancia de conservar dichos espacios, o ecosistemas estratégicos, para la producción de agua.

“Trabaja, maneja tus alpacas, produce, pero en armonía con el ambiente, es lo que denominamos Conservación Productiva”, agregó.

En esa línea, pese a la labor discreta de la comunidad requieren apoyo a través de la Ley N° 30215 - Ley de Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos (MRSE). “Nosotros trabajamos con lo que tenemos y con lo que podemos. Pero también hay grandes beneficiarios y no tenemos una retribución. Aún así nos sentimos orgullosos de nuestra labor en esta parte alta”, mencionó Joel Cayllahua, presidente de la comisión de Usuarios de la cuenca.

En reuniones destacan la falta de bocatomas, cochas, atajos, pequeñas micropresas, zanjas de filtración, obras que no requieren mucha inversión.

Luis Acosta, de la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass), calificó como “muy fuerte” la relación entre el estado de conservación del SEH y el servicio de agua potable. “De acuerdo a la protección, o degradación, o cambio del uso de un SEH tiene repercusión en el servicio de sanemiento. Si se afecta la regulación hídrica habrá problemas de poca agua, entonces nos quedamos sin abastecimiento. Si hay se pérdida control de sedimento habrá turbiedad y más gasto en tratar el agua”, detalló.

En Perú existen 50 Empresas Prestadoras de Servicios (EPS), del total solo 28 han implementado una tarifa que incluye un monto destinado a las acciones de conservación del SEH. En Arequipa, Sedapar deberá modificar su tarifa para el 2019. Lo acumulado será destinado, por ejemplo, a Chalhuanca con obras o proyectos como reforestación, siembra y cosecha del agua.

RECONOCER. A ello se le denomina retribución a los comuneros por sus actividades de cuidado y protección de la fuente para abastecernos del recurso hídrico. La especialista de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), Isabel Calle, recomendó a las autoridades desplazar las construcciones de cemento por la forestación.

El entusiasmo por la conservación también es compartido por las mujeres en la comunidad. Doña Martina Choquehuayta Cabana es la presidente de la Apafa, conformada solo por damas. Lo aprendido es enseñado a los niños en la pequeña escuela con apoyo de la Asociación Especiliazada para el Desarrollo Sostenible (AEDES). Desde su cargo, ha formulado sugerencias para generar más espejos de agua y ampliar las hectáreas de bofedales, afectados por el cambio climático. Ahora solo cuentan con aproximadamente 400 hectáreas para 24 mil 800 alpacas.

“Para que una alpaca pueda crecer necesita hasta cuatro hectáreas, si hay suficiente comida pueden convivir cuatro sin problemas”, comentó Juan Mamani. Este año, durante los meses de junio y julio, fallecieron 400 bebés camélidos sudamericanos por las bajas temperaturas y la escasez de alimento.

Facundo Bonifacio Cayllahua, presidente de la Asociación de Criadores Alpaqueros estimó que son 143 socios dedicados a la crianza de estos animales.

Pese a la ayuda del Ministerio de Agricultura con pacas de avena forrajera, las alpacas enfermaron de fiebre y por pastos cubiertos con nieve enflaquecieron y murieron. Lo que significa pérdida de fibra y carne.

Antes de este panorama gélido, los hombres y mujeres acuden a un lugar llamado “mamachi uma”, manantial con forma de una llama para realizar la ceremonia ancestral del “pago del agua”. Está ubicado a media hora en carro desde la plaza del centro poblado. Llevan ofrendas para pedir y agradecer por la fuente de vida. Cada mayo se colocan alrededor del “paco” encargado de armar la mesa con productos como maíz, hojas de coca pegadas con grasa de animal, chicha y vino.

“Este puquio (manantial) es una institución del Estado”, recalca Emiliana Hallasi Cueva mientras distribuye tres tipos de chicha a los asistentes en queros artesanales y antiguos. “Mediante el paco pedimos que haya mucha agua pero también queremos ideas de cómo generar más”, añade.

Además de la carne y fibra de la alpaca, trabajan en artesanías como otro fuente de ingreso, y venden todo en la pequeña plaza.

Para llegar a Chalhuanca, a tres horas de la ciudad de Arequipa, se tiene que ingresar por una vía de trocha. Las primeras construcciones datan del año 1806, y están registradas en tallados.

400 habitantes registran en la cuenca Chalhuanca donde se realiza la conservación

3 horas de viaje desde Arequipa se recorre para llegar al anexo de Chalhuanca.

Actualizar. Sedapar actualizará en el 2019 su plan tarifario e incluirá un monto para el cuidado de la fuente de agua.

Comunidad de Chalhuanca requiere retribución para continuar con el cuidado de la fuente de agua.

Seguridad. Cuidado ante casos de abigeato

Según contaron los pobladores, hasta el 2014 tuvieron problemas constantes por robo de animales, abigeato, donde los propietarios eran amenazados y atados mientras se llevaban las alpacas en camionetas.

Después de reuniones y asambleas en Yanque decidieron adquirir una carabina para la seguridad de toda la población. Siempre se mantienen alertas.

13 millones de soles costó construir la represa de Chalhuanca.

2007 empezó a ejecutarse la represa de Chalhuanca.

7 represas tiene la región para agricultura, energía y consumo humano.

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