El zapateo de doña Rosa busca romper el piso en el que baila APP

La postulante de Nueva Libertad persigue, de alguna forma, emular y superar lo hecho por su exesposo, tanto en el aspecto empresarial como político. Ahora, con una fuerza propia, quiere dar el golpe electoral

El zapateo de doña Rosa busca romper el piso en el que baila APP

Por: Omar Aliaga

“César (Acuña) siempre dice que empezó desde abajo vendiendo marcianos. Pero que cuente quién era la que le preparaba esos marcianos”. Con estas palabras brindadas años atrás en una entrevista, Rosa Núñez Campos resumía el papel que a su juicio ella ha cumplido en el crecimiento empresarial y hasta político del líder de Alianza Para el Progreso. Entonces, Núñez Campos había empezado ya a separarse de su exesposo César Acuña y cada vez que abría la boca ante un periodista parecía que la casa apepista podía dinamitarse.

En realidad, eso dura hasta hoy. La actual candidata a la alcaldía de Trujillo por Nueva Libertad no es precisamente una virtuosa del discurso ni brilla con la concatenación de ideas claras. Y, sin embargo, puede llegar a ser las delicias para un periodista que busque entrevistarla, debido a lo mucho -y fuerte- que puede llegar a decir sobre Acuña y sobre su partido.

Días atrás, en una entrevista ante el periodista Carlos Urcia, en Sol TV, dio una vez más muestra de ello. Ni el alturado Manuel Llempén se salvó. E imaginamos que Daniel Marcelo tuvo que abanicarse el rostro por el bochorno de las alusiones a su vida personal hechas por doña Rosa.

CUAL NOVELA. Pero hay que decir que la candidata de Nueva Libertad no solo hace temblar la casa apepista por todo lo que pueda decir ante los micrófonos abiertos.

Como en una telenovela, como en un drama rosa, la mujer que antes fue esposa de Acuña lleva años tratando de competir con él desde lo empresarial hasta en lo político. Lleva años buscando superarlo. Y sabe, porque lo ha visto en el exmarido, que una cosa que lleva la otra, uno sirve para lo otro.

Así fue como después de pasar por algunas tiendas políticas, por vientres de alquier -casi como el exesposo- doña Rosa fundó su propio movimiento y ha reclutado gente que pueda echar andar el carro proselitista. El movimiento regionla Nueva Libertad esta vez compite de tú a tú con todos, tiene postulantes en toda la región y hasta una exreina de belleza (Marina Mora) en sus filas.

A doña Rosa no le bastó reclamar sus derechos en las empresas educativas que compartía con Acuña, y registrar parte de esas propiedad con su propio nombre, en virtud a una victoria judicial, sino que quiso ir por más, fue detrás de lo político.

Y por eso ha recibido el apoyo de su hijo, Richard Acuña, que a su vez ha jalado a su aparato de servidores para ponerlo a trabajar en la campaña de su madre. En Alianza Para el Progreso han sentido como un golpe en el corazón que la maquinaria de Acuña hijo, desde lo empresarial, político y hasta deportivo (o las tres cosas juntas y revueltas) pase a robustecer la campaña de doña Rosa.

MÁS ZAPATEOS. A Rosa Núñez siempre le gustó zapatear. Le entral al huayno y a la marinera cada vez que puede en la campaña. Prefiere eso a los debates.

Baila también, es cierto, sobre una logística envidiable, sobre un cimiento que a más de uno asusta.

Es, además, la candidata que más asusta desde su riqueza. En su hoja de vida publicada en el Jurado Nacional de Elecciones, la lista de 55 propiedades es lo primero que llama la atención. Y de igual modo sus ingresos, como propietaria y accionista de varias empresas. Equivale a “más de 10,000 sueldos mínimos”, dijo un titular del diario La Industria.

Pero también yace en esa hoja de vida un dato que podría ser relevante: demandas judiciales por temas laborales. Un rasgo que para algunos confirma lo difícil que ha sido para Rosa Núñez mantener buenas relaciones con sus empleados, por decirlo de alguna forma.

La candidata, imaginamos, seguirá zapateando cada vez que pueda en esta campaña. Dice que no le interesa la plata, que incluso ponía de su “bolsillo cuando era congresista y venía a Trujillo, porque no alcanzaba”. Queda claro que busca algo que va más allá de plata. Y parece que lo busca mirando de reojo al lindero de la otra tienda política que ella conoce muy bien, con todo lo bueno y todo lo malo.

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