​Gioconda: sabor y técnicas italianas con corazón peruano, que son todo un deleite

La carta incluye clásicos como la bruschetta de tomate y albahaca o la piadina de quesos

​Gioconda: sabor y técnicas italianas con corazón peruano, que son todo un deleite

Por: Jimena Agois

Si hay algo que nos encanta a los peruanos, esa es la buena pasta. Gioconda es un simpático local, ubicado en el corazón de San Isidro, inaugurado hace pocos meses como un homenaje a Gioconda, dama de gran corazón italiano que deleitaba a todos con sus deliciosas pastas hechas a mano. Aunque nació en nuestro país, regresó a Italia con solo unos meses de nacida. Y no fue hasta los 18 años que, en compañía de sus hermanas, vuelve a Perú, a pesar de ni siquiera hablar el idioma.

Sus nietos aún recuerdan sus famosos fetuccinis tendidos en la lavandería de su casa. Y como homenaje a ella y buscando transmitir los momentos tan felices que muchos disfrutaron gracias a su don culinario, es que surge Gioconda.

Pasta casera, recetas rescatadas del recetario de Gioconda, y fusionadas con productos locales, es el secreto de este espacio, que poco a poco está cautivando a los comensales locales con su sabor.

LA CARTA. Corta pero sabrosa, incluye, para comenzar, platillos clásicos italianos como la bruschetta de tomate y albahaca, el carpaccio de lomo o la piadina de quesos. No deje de probar los langostinos grillados con tartare de mango y palta. Las ensaladas son tres: la capresse, con mozarella artesanal, tomates y reducción de balsámico. La césar, con lechuga romana, crutones y parmesan. Y la Gioconda, con hojas verdes, prosciutto, higos, tomate cherry, pecanas caramelizadas y vinagreta de mostaza.

Dentro de los fondos, los tortelloni de osobuco son notables, hechos con funghi porcini y champiñones. Los rigattoni boloñesa están hechos con tomates naturales, y el spaghetti peperoni y mascarpone, se espolvorea con peperoncino para darle el punto de picante ideal. Si busca algo más arriesgado, no deje de probar los ravioles de lúcuma en salsa de cangrejo y los medialuna de camote a la gorgonzola. Los agnoloti de ricota y espinaca se sirven con mantequilla, salvia y queso granna padano. Hay platos clásicos italianos como el gnocchi al pesto genovés o el penne putanesca de Nápoles.

No puede irse sin disfrutar de un buen postre; recomendamos el tiramisú, suave y cremoso. O la panna cotta de frutos rojos. La luminosa terraza del local lo enamorará y querrá volver por más. Déjese engreír y disfrute de una buena pasta, que seguro volverá pronto por más. 

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