Un barrio con sazón

Por: Mauricio Díaz

En el lenguaje popular, hablar de "barrunto" es hablar de un lugar más que familiar. Un lugar en el que uno comparte lo que quiere con la gente que realmente quiere, y adonde uno lleva a quienes más estima porque sabe que la van a pasar bien.

Cuando abrió su local en el corazón de La Victoria, hace ya 18 años, la familia Sánchez partió precisamente de esta premisa y la aterrizó al paladar. Y es que, en aquella época, doña María Aranda -la mamá del clan- sabía perfectamente que, si bien la comida también une a la gente, solo la buena sazón la mantiene y genera con el tiempo una fidelidad a prueba de todo.

De cuatro mesas en un pequeño local, y en el que la mayoría se sentaba a hablar de fútbol -más que una ley por ubicarse a escasos metros del Estadio de Alianza Lima- hoy "Mi Barrunto" recibe a más de mil 500 comensales a diario en un local de tres pisos, al que saben llegar congresistas, ministros, artistas de todos lados y futbolistas de distintas generaciones.

"Lo único que nos falta es que llegue un presidente. Así que dejamos abierta la invitación", dice entre risas Augusto Sánchez quien, junto a sus hermanos Luis y Jonathan, son hoy el motor del éxito que este local ha alcanzado.

Mesa rojiblanca. Para hacernos sentir que este también es nuestro barrunto, mientras conversamos Augusto pide a la mesa un Tiradito Bicolor. Y en realidad, nada mejor que hacer los previos de Fiestas Patrias con este plato que resalta una divisiones que combinan pescado cortado en láminas y sumergido en salsa de rocoto, y otra al centro con pescado bañado en limón y crema de apio. La presentación rojiblanca es acompañada por choclo (del Cusco) desgranado y deliciosas rodajas de camote (de Cañete) amarillo, glaseado en almíbar, canela, clavo de olor y naranja.

La Causa de Pulpa de Cangrejo es otro de los platos fuertes de "Mi Barrunto", al igual que su Jalea Norteña, acompañada de chita de peña frita, bañada y salpimentada en ajo, con mariscos fritos bañados en mostaza, tabasco y sillao.

Para los Sánchez, el día empieza a las 4 de la mañana, cuando Augusto empieza a monitorear las compras con sus proveedores. Nada se le escapa. Y si en algún momento trabajar 18 horas al día fue una necesidad más que vital, hoy le ha agarrado ya el ritmo al negocio. Solo así, dice, le es posible mantener tranquila a su esposa y criar a su bebé de apenas 8 meses.

A sus 32 años, asegura que el éxito de un restaurante depende no solo del sabor sino también de la calidad del servicio. Por ello, Augusto asegura que en "Mi Barrunto" el cliente se demora más en ver la carta que en recibir su plato. "Cada orden demora en promedio tres minutos, sino el cliente le pierde el gusto", advierte.

Atención personalizada. Además, nos explica que el personal es capacitado constantemente en temas específicos para hacer de la atención una experiencia única. "Tenemos a las 'pisqueras', a los especialistas en pasteles y a los asesores gastronómicos. Cada uno maneja información precisa sobre lo que le ofrecemos al cliente y le recomiendan lo que mejor le asiente. A eso es lo que llamamos una verdadera cultura de servicio", explica.

"Mi Barrunto", junto a más de 40 restaurantes, será parte este viernes 27 de "La Noche de la Comida Peruana" que desde hace seis años promueve Inca Kola y que esta vez se llevará a cabo en el estadio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a partir de las 6 de la tarde. El público podrá ser parte de este evento mostrando tan solo dos chapitas de Inca Kola y se deleitará con sabrosos platillos entre 5 y 10 nuevos soles.

Si ya ha escuchado de él y está por La Victoria, anímese. Si no lo ha hecho nunca, haga el intento. Total, una vez ahí, terminará siendo parte de su vida como aquel en el que creció. Un barrunto que jamás olvidará.

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