Dormir en exceso los fines de semana no compensa el sueño perdido

Además, estudios revelan que descansar menos de siete horas, como corresponde, aumentan los riesgos de desarrollar males cardíacos, obesidad, accidentes cerebrovasculares y diabetes

Dormir en exceso los fines de semana no compensa el sueño perdido

Por: Redacción Multimedia

A menudo pensamos que luego de postergar varias horas de sueño, ya sea por compromisos laborales o por querer terminar una serie pendiente, recuperaremos ese tiempo de descanso perdido en otro momento y que no habrá ninguna repercusión nociva para nuestra salud; sin embargo, es importante resaltar que esto no funciona así.

Según explica Juan Antonio Madrid, catedrático en Fisiología y director del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia, en España, es probable que después de varios días sin dormir bien necesitemos descansar casi todo el fin de semana, pero esta acción "no podrá revertir los efectos negativos que han tenido lugar durante el resto de la semana".

En ese sentido, Madrid recordó un estudio en el que los participantes solo durmieron cuatro horas cada noche durante seis días consecutivos y "desarrollaron una presión arterial más alta y mayores niveles de cortisol, la hormona del estrés". También "produjeron solo el 50% de anticuerpos contra la vacuna contra la gripe" y "desarrollaron resistencia a la insulina, una condición que precede a la diabetes tipo 2". 

De esta forma, el especialista apunta que "el estudio mencionado, así como otras investigaciones similares, ayudan a explicar por qué la deuda crónica de sueño aumenta el riesgo de obesidad, enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y diabetes".

Dormir varias horas seguidas para "recuperar" sueño no basta

Como apunta Matthew Walker en Why We Sleep ("Por qué dormimos"), "después de pasar 16 horas despierto, el cerebro empieza a fallar. Los humanos necesitamos más de siete horas de sueño cada noche para mantener el desempeño cognitivo". 

Es más, el autor cita estudios -según los cuales- después de 10 días durmiendo siete horas cada noche, el cerebro falla en pruebas de concentración tanto como si se hubieran pasado 24 horas seguidas despiertos. Y tres noches durmiendo (más que un fin de semana) no bastan para volver a niveles normales.

Efectos acumulativos

El español Juan Antonio Madrid señaló que "la falta de sueño comienza a ser perjudicial desde el primer día" y sus efectos son acumulativos, pero aclaró que si una noche dormimos poco o mal, algo que a todos nos pasa, esta falta de sueño puntual "puede recuperarse parcialmente con una siesta más larga y un sueño de mayor duración al día siguiente".

Esto significa que si a pesar de todos nuestros esfuerzos, hemos tenido una semana con sueño escaso, "durante el fin de semana podremos dormir un poco más, pero siempre teniendo en cuenta que no debemos alterar demasiado el horario de despertar".

"Lo ideal sería mantener los mismos horarios todos los días, pero podemos jugar con un margen de dos horas por la mañana. El objetivo es evitar que nos cueste dormir más el domingo por la noche y comencemos la semana, una vez más, con sueño", precisó.

Cuatro o cinco horas de sueño no son suficiente

La falta de sueño tiene "efectos devastadores en el cerebro", escribe Walker. Está relacionada con condiciones neurológicas y psiquiátricas (alzhéimer, ansiedad, depresión, dolor crónico…) y contribuye a toda clase de desórdenes y enfermedades (cáncer, diabetes, infartos, infertilidad, sobrepeso, deficiencia inmunológica…). Dependemos del sueño para casi todo, añadiendo a lo mencionado la memoria, el aprendizaje y la creatividad.

Más accidentes por falta de sueño que por alcohol

Sus efectos en la concentración, por ejemplo, hacen que dormir menos de lo necesario cause más accidentes de tráfico que el alcohol y las drogas juntas. Y los efectos se notan ya cuando se duermen seis horas durante varios días seguidos, en lugar de las entre 7 y 9 recomendadas para los adultos.

Madrid apunta que algunas personas pueden sentirse plenamente recuperadas con un tiempo de sueño inferior, "probablemente porque su sueño es muy profundo y reparador. En general, la mejor prueba de que dormimos lo suficiente es que nos sentimos descansados y en forma durante el día", afirmó.

Ni siquiera sabemos lo cansados que podemos estar

El problema, advierten tanto Madrid como Walker, es que tras una restricción crónica del sueño nos acostumbramos a vivir con menores niveles de alerta y de energía. "Una vez que la privación del sueño (con su confusión, irritabilidad y fatiga) se ha instaurado, apenas podemos recordar lo que es estar completamente descansados. Es decir, creemos que estamos bien, pero lo que en realidad ocurre es que ni siquiera sabemos lo cansados que estamos", indicó el catedrático. 

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