Construcción y extorsión

No podemos aspirar al “primer mundo” con pistoleros cobrando cupos en obras civiles

En las últimas horas, la Policía Nacional ha dado un gran golpe al hampa al detener a 24 integrantes de la banda piurana “Los Malditos de la Reconstrucción”, que se dedicaban a un “negocio” que lamentablemente se ha convertido en parte del paisaje en Lima y, especialmente, en provincias: la extorsión a los responsables de obras civiles, a los que les ofrecen “seguridad” a cambio de dinero y obligan a contratar a obreros “fantasmas” que cobran sin hacer nada.

En los últimos años, esta actividad delictiva ha crecido exponencialmente. Acá nomás, sin ir muy lejos, en las obras civiles que se hacen durante el invierno en las playas del sur de Lima, el hampa actúa con total impunidad a punta de pistola. En Piura, Trujillo y Chimbote ni qué decir. Cuando era director de Correo Norte, entre 2010 y 2012, el “chalequeo” a cambio de dinero ya mostraba cifras preocupantes. En el puerto ancashino era todo un “paraíso”.

El megaoperativo efectuado ayer por la Policía en Piura, con el ministro del Interior Mauro Medina a la cabeza, muestra una situación crítica que no es de ahora. Ha estado por años ahí, desalentando la vital actividad económica de la construcción, que en los costos de sus obras tiene que incluir los montos que se llevan los delincuentes que, como los capturados ayer, tienen asombrosos prontuarios y actúan hasta con fusiles.

Desde hace años debería existir una gran alianza para acabar con este grave problema. Acá tienen que unirse los constructores formales, los sindicatos legales de obreros, la Policía y el Ministerio Público, a fin de actuar contra estos delincuentes que en algunos casos hasta logran formar “gremios laborales”. No puede seguir existiendo la “ley de la selva” en el Perú. No podemos aspirar al “primer mundo” con pistoleros cobrando cupos en obras civiles.

Los primeros en haberse frotado las manos, una vez que se anunciaron las obras de reconstrucción en el norte con millonarios presupuestos de por medio, deben de haber sido los delincuentes dedicados al “rubro” de la extorsión. El Estado tiene que impedir, con operativos como el visto en las últimas horas en Piura, que el hampa siga actuando impunemente y ande ganando dinero poniendo una pistola en la cabeza a quienes trabajan dentro de la ley.

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