Defender la esperanza

COLUMNA: JAVIER DEL RÍO ALBA

Si bien la visita del papa Francisco al Perú superó todas las expectativas, es posible que con el paso de los días olvidemos el mensaje que nos trajo y nos quede solo el grato recuerdo de la visita de un papa sencillo y cercano a la gente. Por eso, quisiera aprovechar estas líneas para hacer una primera aproximación, todavía incompleta por cierto, al mensaje de Francisco al Perú. En primer lugar, a lo largo de los días que estuvo entre nosotros, el Papa fue destacando algunas razones en las que podemos fundar nuestra esperanza como nación: la belleza de nuestra geografía, la abundancia de nuestros recursos naturales, la riqueza de nuestras tradiciones culturales, la fortaleza de nuestra fe católica y la juventud de nuestra población. Al mismo tiempo, sin embargo, nuestro ilustre visitante no dejó de mencionar algunas amenazas contra la esperanza. Entre ellas, hizo referencia a cierto modelo de desarrollo que causa degradación humana, social y ambiental. Se refirió también a la colonización ideológica que destruye las culturas para imponer un pensamiento único que atenta contra la mujer, la familia y la comunidad; y puso énfasis en el virus de la corrupción que lo destruye todo.

En ese contexto, Francisco nos exhortó a unirnos para defender la esperanza a través de una ecología integral, no solo ambiental sino humana y social, así como de una mayor transparencia en el sector público, la empresa privada, la sociedad civil e incluso las organizaciones eclesiásticas. A los jóvenes los exhortó a no desarraigarse de la familia y la propia cultura, y a todos nos alentó a no dejarnos quitar la fe católica y a “no tener miedo de ser los santos del siglo XXI”. Bellas tareas en las que todos estamos llamados a participar.

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