En el ojo de la tormenta.

COLUMNA: EDITORIAL

Dos personajes están en el ojo de la tormenta durante estos momentos en el país. Se trata del presidente de la Federación Peruana de Fútbol (FPF), Edwin Oviedo, y del fiscal de la Nación, Pedro Chávarry. Ambos son ampliamente rechazados por estar involucrados en los escandalosos audios propalados durante los últimos días. Pese a ello, se resisten a dejar sus cargos.

Oviedo tiene muchos cuestionamientos por su relación con el juez César Hinostroza y está inmerso en una investigación fiscal por la muerte de dos sindicalistas de la empresa azucarera Tumán. Ante este panorama, muchos dirigentes de la FPF le han dado la espalda e incluso el técnico Ricardo Gareca está confundido, según reveló el director deportivo Juan Carlos Oblitas. Ello complicaría la continuidad del técnico argentino en la selección peruana. En la práctica, la parte deportiva de la FPF no puede apartarse de los problemas por los que atraviesa su máximo dirigente.

La permanencia de Pedro Chávarry al frente del Ministerio Público también es endeble. Luego de negar su participación en un almuerzo en la casa de Antonio Camayo junto con algunos periodistas, al final admitió que sí estuvo presente. Incurrió en una mentira tan resonante, que muchos han entendido que no tiene autoridad moral para seguir en la Fiscalía.

Desafortunadamente, Chávarry no solo faltó a la verdad y fue desatinado, sino que también ha sido capaz de decir cosas que entorpecen la buena marcha de una institución clave para luchar contra la corrupción.

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