España: Pedro Sánchez y el recuerdo innecesario

​El neófito presidente socialista del Gobierno español, Pedro Sánchez -quien logró tan alto cargo en el país por sus maniobras políticas en el Parlamento-, ha anunciado la exhumación de los restos de Francisco Franco.

El neófito presidente socialista del Gobierno español, Pedro Sánchez -quien logró tan alto cargo en el país por sus maniobras políticas en el Parlamento-, ha anunciado la exhumación de los restos de Francisco Franco. Este gobernó España por largo tiempo, incluida la cruenta guerra que soportó este país (1936-1939) hasta su muerte (1892-1975).

Odiado por la mitad de España y querido por la otra, guste o no a sus detractores. Franco gobernó la península ibérica con mano dura, eso es verdad, pero también lo es que sacó del ostracismo comunista de aquel entonces en que pudo caer el país. 

Como pasa con todo dictador -Franco lo fue y nadie que tenga una visión objetiva básica de la ciencia política podría negarlo-, al detentar el poder, primero va a ganar opositores, y muchos llegan a odiarlo a morir. Franco no fue la excepción. Para los defensores de su figura, que son los grupos de derecha española y los ultraconservadores del país, si España no hubiera contado con un presidente duro como Franco hace rato hubiera colapsado a merced de los grupos de izquierda que solo querían ideologizar al país. Para ellos, Franco fue una suerte de salvador. Pero también estaban los enemigos acérrimos del dictador, aquellos que pregonaban a la izquierda española, la que estaba preparando el camino socialista en el país, pero no lo consiguieron. 

Franco fue enterrado en el Valle de los Caídos, un lugar especial para todos los españoles. La idea de Sánchez es sacarlo de allí. Ese será uno de sus mayores errores. El franquismo ya acabó y ya pasó, y no resultará inteligente reavivar a la figura de dictador para seguir odiándolo. Lo único que provocará será encender la llama de la fractura político-social en un país que por épocas se vuelve vulnerable, como pasó últimamente con las pretensiones independentistas en Cataluña y con ella la herida abierta, lo que es muy riesgoso. Sánchez, en vez de sembrar consensos en el país, podría terminar cosechando odios profundos entre los españoles. Un anuncio poco inteligente. 

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