La oportunidad de Apaza

COLUMNA: ARIANA LIRA

Era cuestión de tiempo que la inmigración de venezolanos al Perú pase a ser tema en el Congreso. Y es que eso es lo que hacen los políticos, ¿no? Se agarran del descontento de un sector y lo explotan. Así es más fácil ser héroe.

La xenofobia ha sido utilizada por los hombres de Estado desde que existen las naciones mismas. Señalar al “otro” como culpable de nuestros problemas y ofrecerse a combatirlo es cuento viejo, y Justiniano Apaza ciertamente no se lo ha inventado.

Lo que sorprende, sin embargo, es que Apaza haya llegado a tal cantidad de contradicciones sin sentir, al parecer, una sola gota de vergüenza. Habla de regular el ingreso de los miles de venezolanos que nos tocan la puerta, pero olvida que las ideas que él defiende a capa y espada desde el poder son las que en Venezuela han llevado a que esos miles huyan en busca de supervivencia.

Habla, también, de la explotación del hombre por el hombre y de la mano de obra barata, cuando son justamente las políticas de rigidez laboral que él promueve las que han llevado a que el 70% de los trabajadores del Perú no tengan garantía laboral alguna en la informalidad.

Que no le sorprenda, congresista Apaza, que de llevarse a cabo las reformas económicas que usted tanto promueve, los que terminemos huyendo de nuestra tierra seamos los peruanos.

Que la espantosa crisis humanitaria venezolana no sea una fuente de populismo para usted, sino una oportunidad para reflexionar sobre las consecuencias de las ideas que defiende. Y, sobre todo, para ayudar a tantos seres humanos que escapan del infierno.

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