MARIO vARGAS LLOSA Y EL ABORTO

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

No suelo responder las columnas de otros. Esta vez lo haré. Mario Vargas Llosa, en una reciente columna titulada “¿En defensa de la vida?”, publicada en El País, defiende la práctica del aborto denostando que su prohibición tenga un solo responsable: la Iglesia católica, y la fundamenta recordando los abusos sexuales cometidos por los religiosos que por cierto deben ser encarcelados. Lo voy a explicar. La oposición al aborto no es un monopolio de la Iglesia, lo que pasa es que los más visibles defensores de la vida intrauterina son sus ministros. Es explicable porque en el Evangelio de Jesucristo la vida es apreciada en modo inconmensurable, es decir, la asumimos como una experiencia existencial extraordinariamente única e irrepetible. Si acaso tuviéramos dos o tres vidas, quizás el aborto pasaría inadvertido y sin debate social. La defensa del que está por nacer está reconocida con eminente sentido protector en la mayor norma jurídica de los Estados, siendo entonces una completa mentira sostener las ascendentes tendencias abolicionistas de la prohibición del aborto. Nuestra Constitución Política (1993) es garantista para el no nacido, pues busca asegurar que el decurso de su formación neonatal culmine con el nacimiento y, de ese modo, constituirse de vida humana por la concepción en persona humana por el derecho. La Iglesia prohíbe el aborto en forma absoluta y muchos que somos católicos no estamos de acuerdo con ello. En efecto, más allá de las circunstancias asociadas a las patologías en el producto comprobadas con certeza de que no nacerá en la estructura psicosomática esperada, y de que la vida de la madre siempre debe preferirse cuando sobreviene la inminencia del peligro de que la pierda, no es compatible con el derecho a la vida que la del neonato dependa de la voluntad de la madre por el hecho de cobijarse en su vientre por dictado de la naturaleza, aunque resulte embarazada por una violación que repudiamos in extremis, pues el ser en su vientre es independiente de la propia madre. No se debe criticar a los que se oponen al aborto por sus pecados o delitos, pues se trata de una complejidad distinta.

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