Purga urgente

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

Para los buenos jueces y fiscales que existen en el Perú, porque de hecho hay aunque hoy parezca difícil de creer, debe haber sido muy duro tener que depender de sujetos como los que por estos días se van desnudando a través de los audios que muestran el nivel de alcantarilla con que ha sido manejada la justicia en el país, donde los “diez verdecitos”, el nombramiento de los amigos y los ofrecimientos hasta para favorecer a un violador han sido moneda corriente.

También debe ser muy duro tener como colegas, en las instancias inferiores del sistema de justicia, a elementos como los que liberan delincuentes, dan beneficios carcelarios a quienes no los merecen, no derriban el mausoleo senderista de Comas, no recogen denuncias de mujeres agredidas, despojan de su casa a un legítimo propietario, sueltan a asesinos del volante e incluso no piden la detención de vándalos como el que hace poco quemó un patrullero en el centro de Lima.

Esos pocos jueces y fiscales probos que sin duda hay por ahí son los únicos que tendrían que quedarse luego de la urgente reforma, mientras que el resto debería ser echado de inmediato a la calle, pues nada cambiará si es que antes no se hace una purga completa de todos los delincuentes y sinvergüenzas de medalla en el pecho que día a día hacen que el sistema de justicia se consolide cada vez más como una de las peores vergüenzas que tenemos los peruanos.

Hoy vemos la podredumbre en la cúpula del sistema de justicia, pero más abajo las cosas tampoco andan bien. Ahí no habrá audios que pongan en evidencia hechos escandalosos como los que estamos conociendo, pero es evidente que no vamos por el mejor camino. Situaciones como las que menciono en el segundo párrafo son una muestra de ello. ¿O alguien cree que quedarse de brazos cruzados ante una terramoza violada por sus compañeros dentro de un ómnibus es normal?

El primer paso para la reforma tiene que ser la purga, en todas las instancias, de los jueces y fiscales que más bien deberían estar en Lurigancho o Piedras Gordas. Solo con los magistrados probos y decentes, y con los que vengan luego de rigurosas evaluaciones y no como las que hacía el CNM defenestrado, se podrá construir un nuevo sistema de justicia que evite las aberraciones que vemos todos los días salir del Palacio de Justicia y el Ministerio Público.

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