Transparencia.

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

El hecho de que los exmiembros de las mesas directivas del Congreso hayan tenido beneficios adicionales a los de cualquier otro legislador, hasta un año después de haber dejado sus funciones de vicepresidentes, es escandaloso y debería llevar a que en nombre de la transparencia se publiquen en la web del Poder Legislativo todos los gastos que se hacen con el dinero de los peruanos, a fin de no llevarnos desagradables sorpresas cada cierto tiempo.

Este fin de semana hemos sabido de la movilidad, el combustible y la escolta policial que sin mayor justificación se daba a los exintegrantes de las mesas directivas. Meses atrás fue el intento de compra de televisores y frigobares, algo que la Contraloría tuvo que objetar pese a la cerrada defensa que el fujimorismo hizo de tales adquisiciones. No olvidemos la plata que se gastaba en “flores importadas” para decorar algunas oficinas del Parlamento.

Si nos remontamos al 2015, encontraremos la compra de billeteras de la marca Renzo Costa que hizo la presidenta del Congreso humalista, Ana María Solórzano, para regalar a los trabajadores del Poder Legislativo. Todo esto, si no tiene nada de indebido ni está rodeado de motivos que merezcan su ocultamiento, debería estar publicado en la web, para que los peruanos sepamos en qué se usan los recursos que entregamos al Estado a través de nuestro pago de tributos.

El nuevo presidente del Congreso, Daniel Salaverry, ha recibido duras críticas por su dudoso accionar como constructor en Trujillo, algo conocido desde mucho tiempo atrás entre quienes hemos vivido en esa ciudad. En este mismo espacio lo he criticado por eso. Sin embargo, hay que reconocer que al menos por ahora muestra la intención de eliminar ciertos gastos. Recordemos también que ha permitido que sea la Contraloría la que designe al fiscalizador de las cuentas del Legislativo.

Lamentablemente para la democracia en el Perú, la imagen del Congreso está por los suelos desde hace varios años. Si el Legislativo quiere dejar de hundirse en el fango del descrédito por el despilfarro, la sinvergüencería y la “otorongada”, debería apelar a la transparencia ante los ojos de los ciudadanos, quienes están hartos de las gollerías y privilegios que no se traducen en ningún beneficio para ellos.

Tags
Lo más visto
Más en sección