Una mirada hacia atrás al momento de votar

COLUMNA: EDITORIAL

Antes de votar este 7 de octubre por gobernadores y alcaldes provinciales y distritales, los peruanos haríamos muy bien en ver cuáles han sido las agrupaciones políticas que en el pasado colocaron como candidatos a autoridades públicas a personajes dudosos que más tarde acabaron presos o escapando por las ventanas de sus despachos ante la llegada de la Policía.

No podemos premiar con nuestros votos a agrupaciones que más bien parecen semilleros de delincuentes. Imposible darles nuevamente la confianza a partidos cuyos líderes hoy no se hacen responsables por la gente con prontuario que reclutaron en comicios anteriores y que fue elegida para manejar nuestros recursos.

Miremos también a las agrupaciones políticas que sacan la vuelta a la prohibición legal de reelección de gobernadores y alcaldes al postular a hijos o esposas de autoridades en funciones, o a aquellos que con el mayor descaro aspiran a manejar jurisdicciones ajenas a donde hoy trabajan.

Ahí está el caso del burgomaestre de Villa El Salvador, que ahora quiere ser alcalde de Villa María del Triunfo, en Lima. En el interior del país hay muchos casos idénticos.

Agrupaciones políticas que han avalado a delincuentes y sinvergüenzas, y también a los vivazos de siempre, no merecen la confianza de los electores.

Si tanto nos quejamos de la corrupción y las malas artes de determinadas autoridades, no subestimemos el poder de nuestro voto. Que nuestra indignación por los malos políticos quede expresada en las urnas.

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