Xenofobia no, desborde tampoco

​La grave crisis social, política y económica que viene atravesando Venezuela, gobernada por el dictador Maduro, ha generado desde el 2016 una enorme ola migratoria de sus habitantes

La grave crisis social, política y económica que viene atravesando Venezuela, gobernada por el dictador Maduro, ha generado desde el 2016 una enorme ola migratoria de sus habitantes, siendo el Perú uno de sus principales destinos, donde, por su magnitud, se ha convertido en un fenómeno sin precedentes en toda su historia. No obstante, han sido acogidos con la calurosa hospitalidad y solidaridad que nos caracteriza a los peruanos.

Lamentablemente, a diferencia de las olas migratorias que salen de los países del norte de África y del Oriente Medio (azotados por guerras internas), cuyo destino son los países ricos de la UE, la migración venezolana llega a nuestro país, que aún mantiene deficientes niveles en la prestación de los servicios públicos básicos para nuestra población.

Honda es la preocupación de nuestras autoridades con respecto a la inminente imposibilidad de satisfacer, mínimamente, los servicios que requerirán los 611 mil venezolanos que ingresarán al Perú al 31.10.2018 (fuente: Migraciones). Según el Indeci, ante la ocurrencia de una emergencia o desastre (cuyos peligros incluso se encuentran calendarizados), la población migrante es más vulnerable por su acceso limitado a la alimentación, a la vivienda (hacinamiento), a la salud y al empleo.

Hace poco, las desafortunadas declaraciones de un candidato edil despertaron en redes sociales una reacción desmedida sobre la ya elevada presencia de venezolanos en nuestras ciudades, cuestionada por unos -a los que se les tilda a la ligera de xenófobos- y defendida por otros, quienes, también ligeramente, propician que sigan llegando sin control, sin reparar en el impacto social que ya viene afectando tanto a ellos como a nosotros.

Es hora de abordar seriamente el tema. Xenofobia no, pero tampoco desborde humano incontenible que ponga en riesgo el acceso a una vida digna, con servicios básicos mínimos, que el Estado se encuentra por ahora incapacitado de proveer. 

Lo más visto
Más en sección