Ya viene el agua, otra vez…

COLUMNA: ROLANDO Rodrich

Conforme nos acercamos al último trimestre del año y eso que en el norte llamamos “frío” se esfuma, la gente comienza a ponerse nerviosa porque cada periodo lluvioso veraniego es una nueva oportunidad para El Niño y los daños que ocasiona. Apenas se va recuperando algo de la transitabilidad en carreteras y pistas, cuando ya se avecina la ocasión de probar si las obras provisionales sirven de algo. Calles parchadas, recapeadas o relamidas, sin un plan completo de evacuación de aguas pluviales, nos devolverá a la misma situación. Si este verano llueve y el río se desborda, todo el esfuerzo de inversión que el gobierno dice haber hecho solo habrá servido para hacer ricos a unos pocos. A los que montaron el show de mover la arena del cauce. Mientras tanto, todo sigue siendo provisional, desmonte, basura y suciedad es el espectáculo que la mayoría de las ciudades norteñas ofrecen a propios y extraños. Nada de esto es nuevo, lo único nuevo es que pareciera que nos hemos acostumbrado a ello. Es como siempre hubiéramos vivido así y eso no es verdad. La gente ya no reclama, los candidatos apenas si lo mencionan en sus campañas.

Dice un candidato distrital de Lima: “Vivimos bien, pero podemos vivir mejor”. Aquí, un candidato en cualquiera de los distritos golpeados por las lluvias debería decir: “Vivimos mal, pero podríamos vivir peor”. Este es el peor daño que nos podría haber infringido la naturaleza, dejarnos indefensos, sin capacidad de reacción, resignados y conformistas. Es la actitud del ciudadano la diferencia. Si estamos como estamos es por culpa de esa actitud, la nuestra, no la del gobernante que solo responde a nuestros impulsos. Ya vienen las lluvias, nos volverán a mojar.

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