Cuide sus ojos

Por: Cecilia Arias Cárdenas

El pterigion, más conocido como "carnosidad", es una enfermedad que ocurre en la parte interna del ojo (en la zona de la conjuntiva). A medida que esta "sábana" empiece a crecer, tapará la zona blanca del ojo y puede llegar a la córnea.

Aunque una de las causas puede ser el factor genético y hereditario, las personas no nacen con ella suelen verla aparecer recién en la etapa de la adolescencia y puede avanzar hasta pasados los 40 años.

"Las personas que también tienen bastante tendencia a hacer pterigion son las que están expuestas directamente a la luz ultravioleta o al sol, aquellas que vienen de climas cálidos o padecen de resequedad y en los últimos años debido a la polución del medio ambiente", señala la oftalmóloga de la sede sur de Oftalmosalud, Lily Peralta Villavicencio.

La especialista explica que cuanta mayor exposición sufra una persona a la luz ultravioleta, provocará una mayor inflamación en el tejido ocular, lo que provocaría un crecimiento más rápido de la carnosidad. Cuando el pterigion empieza es aún muy pequeño, pero cuando crece ya resulta peligroso porque puede llegar a comprometer la visión.

Los síntomas. Los primeros síntomas de la presencia de carnosidad suelen ser el ojo rojo, lagrimeo o irritación en la vista, que en un primer momento son tratados con gotas de colirio que los atenúa pero no elimina el pterigion.

"No existe un tratamiento médico para ello porque el crecimiento continuará. Si las molestias aumentan, se vuelven más incómodas o se compromete la visión, la única opción para quitar la carnosidad es la operación", afirma la doctora Peralta.

Por lo general, el pterigion suele aparecer en los dos ojos, solo que en uno se desarrolla más que el otro o no llega a crecer completamente. La cirugía puede ser para ambos ojos, dependiendo del tratamiento que uno elija se pueden operar al mismo tiempo o esperar una semana entre un ojo y el otro.

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