¿Falta de "rigidez"?

Por: Ronald Cotaquispe

Difícilmente lo dirá, lo mantendrá oculto hasta el final, y si por casualidad lo dice, lo más probable es que se refugie en el sarcasmo. Dirá algo así como que "no levanta cabeza". Pero mejor es hablar con propiedad y sin medias tintas: lo que sufre es un problema de erección, ni más ni menos. No hay nada de qué avergonzarse, pues se trata de un hecho bastante común en la actualidad.

A decir verdad, afecta a casi el 60% de peruanos mayores de 40 años y casi al 90% de los mayores de 70 años, según un estudio realizado por la Clínica de Urología Avanzada Urozen durante los años 2011 y 2012. Es algo casi inevitable. A medida que transcurren los años, las arterias que llevan sangre al pene, y los nervios que le dan sensibilidad al mismo, se van deteriorando. "Este es un proceso que ocurre muy lentamente, como parte del proceso normal de envejecimiento", explica Jorge Saldaña, director médico del referido centro.

Las causas. El estudio de Urozen arroja otros datos interesantes. Para empezar, revela que la principal razón por la que los caballeros tienen problemas de erección es la presión alta. En segundo lugar está la diabetes y tercero -ojo con esto- el estrés y la depresión. "La preocupación por el día a día en las personas del siglo XXI puede ser tan fuerte como para anular el estímulo eréctil a nivel del cerebro", indica Saldaña.

El poder que ejerce la mente sobre el cuerpo -agrega- es tal que, si una persona falla una vez en la cama, el miedo por volver a fallar hace que su pene no reaccione.

La cuarta causa más frecuente es el colesterol alto, la quinta son los problemas de próstata y la sexta, los problemas hormonales como la andropausia, es decir, la disminución de las hormonas masculinas.

Tratamientos. Pero no hay de qué preocuparse. Y más importante aún: no hay que automedicarse. Ante la falta de "rigidez", muchos hombres recurren al sildenafilo (nombre genérico de la pastillita azul milagrosa) pero este, según Saldaña, no arregla las causas de fondo sino que están tratando el problema con un sintomático, sin solucionar el problema de fondo, que señalamos anteriormente.

Habrá un momento en que la pastilla azul no hará efecto, debido a que la causa de fondo nunca fue tratada, y cuando eso ocurra, no solo estará en juego la vida sexual de uno, sino también su relación de pareja o matrimonio. Saldaña cuenta que, para no quedar mal, muchos hombres evitan tener sexo, y eso hace pensar a sus parejas que las engañan con otra mujer y ha llegado a destruir hogares por la vergüenza del varón a aceptar el problema.

Felizmente, hay pastillas y terapias de rehabilitación que le devuelven al pene la firmeza de antaño. Pero si todo esto no funciona, hay tratamientos más sofisticados que, gracias a Dios, ya están disponibles en el Perú. Uno es la estimulación eléctrica de los nervios eréctiles y otra es a través de una bomba de vacío llamada vacuum, que, en pocas palabras, sirve para hacer ejercicios fálicos.

Los implantes. Hay caso extremos, como cuando uno es operado de un cáncer de próstata, en que ni siquiera estos métodos son suficientes para que el "muchacho" recobre su vitalidad. Hace falta algo mucho más efectivo, algo que Saldaña llama "implantes peneanos". "Son dispositivos que se colocan en el interior del pene. No se les puede ver por fuera y generan una erección y una sensibilidad en las personas muy superior a lo que cualquier tratamiento con pastillas, inyección o terapias con vacuum puede lograr", señala el urólogo.

Existen dos tipos de implantes: unos mantienen el pene erguido siempre y otros, más avanzados, le permiten a uno controlar la erección con un muy discreto botón oculto por detrás de los testículos. El director médico de Urozen garantiza que este método es infalible, tanto así que puede devolver a un hombre de 60 o 65 años el desempeño sexual que tuvo a sus 20 o aún mejor. "Es una locura", afirma. Pero con esa locura cualquiera sale bien librado de un problema de erección. O, mejor dicho, bien "parado".

La principal razón por la que pocas personas utilizan estos implantes es porque piensan que reemplazará al pene o que no les permitirán disfrutar de las relaciones sexuales o que serán muy visibles y vergonzosos, o que la cirugía es muy dolorosa, complicada o arriesgada. Sin embargo, añade el médico, esas ideas son falsas, ya que la cirugía se realiza de forma muy minuciosa.

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