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LA RIVALIDAD HISTÓRICA ENTRE ARABIA SAUDÍ E IRÁN

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

17 de Mayo del 2019 - 07:00

El reciente ataque en instalaciones petroleras de Arabia Saudí por parte de las milicias Huthi de Yemen, apoyadas por el régimen teocrático de Irán, ponen otra vez en la pantalla del Medio Oriente las enormes rivalidades entre árabes y persas. Lo voy a explicar.

Arabia Saudí e Irán son Estados islámicos. Mientras los árabes son de la rama sunita -la de mayor cantidad de fieles del Islam-, la otra, la chiita, que es la minoritaria (15%), comprende en Irán a prácticamente toda su población de 82.6 millones de habitantes. Sunitas y chiitas mantienen enormes diferencias desde los tiempos de Mahoma, el Profeta Mayor, que fundó el Islam en el 622 d.C. Si uno mira el tablero geopolítico del Medio Oriente, se percatará que ambos países son los más poderosos de la región. Los saudíes lo son gracias al petróleo y a su alianza estratégica con EE.UU.; en cambio, Irán, que no es un secreto que mantiene animadversiones recíprocas con la Casa Blanca, agudizadas luego de que Washington incrementara su estrategia de sanciones económicas sobre Teherán, cuenta con el apoyo de Rusia, la otrora Unión Soviética, que fue una de las dos superpotencias de la denominada Guerra Fría (1945-1989). Los dos países se odian a morir y sus relaciones son realmente irreconciliables. En la lectura de Riad, el reciente ataque en sus referidas instalaciones petroleras es una operación reactiva por las recientes presiones de Donald Trump sobre el régimen de los ayatolas que siguen apoyando a los Huthi en Yemen, el país más empobrecido de la península arábiga, que soporta un conflicto interno que lleva más de 4 años y sobre el cual la apuesta de los árabes es lograr el retorno del régimen defenestrado de Hadi, por los Huthi. Es verdad que los ejércitos saudíes han reaccionado atacando posiciones de los Huthi hasta en Saná, la capital yemení, para remecerlos, pero también lo es que Irán no cesará en brindarles su apoyo para seguir jaqueando a Arabia Saudita. Si Washington frena la capacidad petrolera de Irán, los persas en represalia buscan hacer lo propio con Arabia Saudí. Una puesta en escena de cómo las incompatibilidades históricas juegan su partido. 

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