Conoce las huelgas históricas que paralizaron el país

Desde el régimen militar hasta la democracia de hoy. Por años, distintos sectores han encontrado en esta medida una salida para hacer realidad sus reclamos
Conoce las huelgas históricas que paralizaron el país

Conoce las huelgas históricas que paralizaron el país

20 de Agosto del 2017 - 12:27 » Textos: Karina Valencia » Fotos: Archivo Grupo Epensa

El Perú ha sido testigo de paralizaciones y huelgas que marcaron importantes hitos en la lucha de los derechos de diversos sectores del país.

El sector Educación ha sido el principal espacio desde el cual el Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (Sutep), desde su instauración en 1972, detuvo al país entero en 1978 con una de las más memorables huelgas y que se prolongó por tres meses y 15 días. 

“Probablemente fue la huelga más grande de la que se tenga memoria, cuando las grandes centrales sindicales paralizaban a los trabajadores y a la población”, resume así la década del 70 el historiador y catedrático Manuel Burga.

En aquellos años, los peruanos vivían en una sociedad convulsionada y enmarcada por la transición del gobierno militar del general Francisco Morales Bermúdez, a uno democrático con la próxima instauración de la Asamblea Constituyente. 

DISCONFORMIDAD. Para el analista político y director del Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Fernando Tuesta, la movilización que dejó sumergida a la ciudad de Lima entre el caos y el terror se produjo con la famosa huelga policial del 5 de febrero de 1975, por mejores condicaciones de trabajo.

“Desde un día antes no se veía policías en las calles y el Ejército intervino. El 5 de febrero hubo un enfrentamiento y una matanza de policías por parte de los militares. Lima fue declarada en emergencia y con toque de queda”, relata.

Tuesta Soldevilla refiere que, debido a la ausencia de personal policial en las calles, “las personas salieron a saquear tiendas y a atacar a lo que era lo más significativo del gobierno militar, como era la prensa”. 

Los actos vandálicos causaron que las instalaciones del diario Correo y Ojo, el antiguo local del Círculo Militar en la plaza San Martín y el Centro Cívico ardieran en llamas ante la mirada de los vecinos. Según reportes de la época, 86 personas fallecieron, 162 resultaron heridas y más de mil fueron detenidas. 

A esta manifestación le siguió la acontecida el 19 de julio de 1979, a cargo de la Confederación General de Trabajadores de Perú (CGTP)

El alza de distintas regiones del país contra el aumento del costo de vida, los despidos masivos y ‘paquetazos’, que perjudicaban económicamente a los trabajadores, impulsaron la medida contra el régimen militar. 

“Ese día se paralizó al país y fue dirigida por la CGTP y otras direcciones, en una época en que los sindicatos eran mucho más poderosos que ahora. La respuesta del gobierno militar fue el despido de cinco mil dirigentes”, recuerda.

“Estas paralizaciones tuvieron connotaciones políticas y sociales enormes. Y quizá por su número, las del Sutep son aquellas que marcaron porque atraviesan territorialmente el país”, añade.

FRACASO. No obstante, con el paso de los años los sindicatos empezaron a perder el poder sobre los gremios que representaban en regiones, sobre todo a partir del régimen del expresidente Alberto Fujimori

“En los años 90, el sindicato pierde combatividad por la gran reforma económica neoliberal del país. Hay una suerte de fuerza centrífuga de las federaciones regionales con la central sindical”, explica Manuel Burga.

El docente señala que los principales motivos del gremio magisterial, el cual ha buscado mantenerse vigente en la historia reciente, han sido las reformas salariales y el reconocimiento de la dirigencia sindical. Sin embargo, en comparación con este panorama, hoy el mecanismo de reclamos de los profesores ha cambiado. 

“El Sutep se convirtió en el órgano negociador de la autoridad de turno. Un gran sindicato combativo y de huelgas finalmente cambió -como lo hicieron los sindicatos en América Latina-. Por ello, las organizaciones regionales se levantaron por encima de la mesa de negociación ante la falta de consideración con una actitud más radical, considerando que movilizándose y con acciones violentas van a conseguir más”, advierte.

Burga sostiene que si el gobierno atiende a estas dirigencias periféricas pone en riesgo toda la organización anterior. Recomienda que el Ejecutivo no se involucre en estas diferencias “propias del sindicato”, detrás de las cuales estarían movimientos radicales que están “buscando hacer política”.“Los tiempos han cambiado”, afirma Tuesta Soldevilla. 

El analista reflexiona y señala que los acuerdos conseguidos con las paralizaciones dieron lugar a que quienes creen en sus demandas, vean en la huelga una salida efectiva. “En algunos sectores, va a depender del grado de radicalización de los demandantes”, puntualiza.

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