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La minería ilegal detrás de un homicidio brutal en Madre de Dios

La Pampa, una zona donde la vida no vale nada. Guerra de bandas por el control del acceso a los lugares de explotación han hecho del lugar una tierra de nadie
La minería ilegal detrás de un homicidio brutal en Madre de Dios

La minería ilegal detrás de un homicidio brutal en Madre de Dios

13 de Agosto del 2017 - 14:48 » Textos: Manuel Calloquispe y Gabriel Arriarán » Fotos: Archivo Correo

Eran las 10.50 del día lunes 17 de julio cuando el coronel Fernando Reátegui Lazarte, jefe de la región policial de Madre de Dios, recibió en su celular información sobre un crimen. El día anterior, Yosabet Álvarez Huallpayunca, de 19 años, y su hija Estéfany, de dos años de edad, habían sido brutalmente asesinadas en el camino de ingreso a Sarayacu (distrito de Inambari). Los cuerpos fueron abandonados al costado de la trocha de ingreso a la comunidad. 

Con furia, Reátegui se limitó a decir: “¿Qué mal les podría hacer una niña?”.Pero había, además, una tercera víctima: Anabel Ivana Quispe, quien fue, como Yosabet, violada sexualmente y luego ejecutada de un balazo en la boca. Milagrosamente, Anabel seguía con vida. 

LOS CRÍMENES. Yosabet Álvarez Huallpayunca era natural de Urubamba (Cusco) y madre de dos niñas: Melany, de cuatro años, y Estéfany, de dos. Anabel Ivana Quispe es natural de Puno, y amiga de Yosabet. 

El domingo 16 de julio, aproximadamente a las ocho de la noche, Yosabet y Anabel fueron interceptadas por dos sujetos armados en el km 108 de la carretera Interoceánica, en la zona de La Pampa, y conducidas junto con la bebé en motos lineales al km 117, hasta la trocha de ingreso a la comunidad de Sarayacu. Luego llegaron otros sujetos en motos Pulsar. 

En total, eran nueve hombres.Quien dirigía a los criminales, apodado “Alex”, pidió a Anabel que se comunicara con el “Venao” y le pidiera que se entregara. Como ella no accedió, “Alex” se enfureció, le dijo a Anabel que se desnudara y, junto con dos sujetos de la banda la violaron, la obligaron a lavarse en el río, y le dispararon en la cara. 

Luego exigieron a Yosabet que les entregue al “Venao”, pero ella dijo no saber nada, y por eso le dispararon en el tórax y a su hija Estéfany en la cabeza. Dando por fallecidas a las tres féminas, los hombres abandonaron el lugar. Sangrando y haciéndose la muerta, Anabel esperó hasta que los criminales se fueran. Después de varias horas, sobre las 11 de la noche, salió a pedir auxilio. 

La Policía de Mazuko la condujo de emergencia hasta el Hospital Santa Rosa de Puerto Maldonado, donde quedó internada en la sala de observación. 

Fuentes policiales informaron que los asesinos se habían enterado de que Anabel seguía con vida, y habían amenazado con entrar al hospital para matarla. La tarde del martes 18, la Policía trasladó a Anabel a otra ciudad, para proteger a la única testigo del crimen.

EL “VENAO”. Pareja de Anabel, el “Venao” es un criminal sindicado como el líder de la banda que la prensa, la Policía y el Ministerio Público denominan “Los Guardianes de la Trocha”. 

Los propios miembros de la organización delincuencial se hacen llamar Ronda Campesina “El Pueblo”, la misma que tiene fama de asesinar y luego quemar a sus víctimas para desaparecerlas. 

Del “Venao” solo se conoce su apelativo. No se sabe su nombre, nadie en La Pampa quiere hablar de él. Fuentes policiales sostienen que este criminal dirige y controla los campamentos de la minería ilegal, vigila, protege y cobra cupos a los mineros, comerciantes informales y hasta a los transportistas de las trochas. Hay una guerra de mafias por el control de La Pampa. 

La Policía, aunque desconoce la verdadera identidad de “Alex”, o del “Venao”, maneja al menos dos hipótesis. Presuntamente, “Los Guardianes de la Trocha” es una banda paramilitar proveniente del Vraem, que -al mando del “Venao”- fue contratada por los mineros ilegales de La Pampa para que les brinde seguridad. 

El “Venao” habría traicionado a los mineros, comenzado a cobrarles cupos, y emprendido la limpieza de las otras bandas locales de delincuentes que operaban en la zona, entre ellas, la banda del tal “Alex”, que busca al “Venao” para matarlo. La otra hipótesis supone que la extensa banda de este, con al menos 40 integrantes, se habría escindido, y la facción de “Alex” se habría vuelto contra su otrora líder. 

LA ABUELA. Rafaela Roldán Cueva tiene 68 años. Llegó un día después del crimen, desde su natal Tarapata, en Urubamba (Cusco), junto con la pequeña Melany, la única hija sobreviviente de su nieta Yosabet.

Rafaela solo habla quechua. En esa lengua cuenta que es madre de Nancy Huallpayunca Roldán de 36 años, y que esta, a su vez, es la madre de Yosabet. Nancy está en la cárcel de San Francisco de Asís, de Puerto Maldonado. 

El 22 de marzo pasado, su vivienda fue allanada por la Policía, y en ella se encontraron cuatro armas de fuego, una cacerina y 14 celulares que pertenecían a la banda “Los Wachiturros de La Pampa”. Nancy llegó a buscar trabajo a La Pampa en el año 2010, donde prestó servicios en los bares y cantinas del lugar. Cuando Yosabet cumplió los 14, la llevó a Madre de Dios para que la apoyara. 

Un año después, Yosabet se involucró en una relación con un joven, de nombre Cristian Mesa, quien es padre de su primera hija. Mesa fue asesinado en La Pampa, y su cuerpo desaparecido, sin que nunca reconociera como suya a la hija de Yosabet. 

La historia se repitió con la pequeña Estéfany, de cuyo padre Rafaela solo sabe que era un trabajador minero, que falleció sepultado en un derrumbe y que nadie sacó su cuerpo porque era mucha la tierra que había que mover. “Parece que en esa Pampa nomás matan a todas las personas. Me voy sola. Quería llevarme a mis nietas para enterrarlas, pero las almas de ellas mismas quieren quedarse. No tengo plata, no quieren irse. Se quedarán acá”, se lamenta Rafaela.

PASIVOS QUE ALIENTAN EL CRIMEN. No parece haber un registro fidedigno de lo que pasa en La Pampa. Las estadísticas oficiales dicen que, entre enero de 2014 y setiembre de 2016, la Policía registró en la zona 21 casos de homicidio. Sin embargo, solo en febrero pasado se encontró que la banda del “Venao” había intentado incinerar 20 cuerpos en un lugar conocido como Quemadero. 

Pero no solo faltan estadísticas fehacientes, también recursos.“No hay capacidad operativa de la Policía frente a una criminalidad tan rampante como la de La Pampa. (Solo) hay una comisaría en Mazuko y otra en Puerto Maldonado”, sostiene Eduardo Salhuana, excongresista, exministro de Justicia durante la presidencia de Alejandro Toledo y, hasta hace un tiempo, gerente general del Gobierno Regional de Madre de Dios.Según el coronel Reátegui, su región policial cuenta en total con entre 20 y 25 efectivos, quienes tienen que multiplicarse para brindar seguridad en un área sumamente extensa. 

“Estamos esperando que vengan, por lo menos, unos 100 policías más para quedarse, y especializarlos en nuestras unidades de investigaciones y de emergencias”, señala. 

Ello requiere dinero. El Ministerio del Interior gasta el 0.34% de su presupuesto de casi 10 mil millones de soles al año en Madre de Dios, S/33’647,078, para ser exactos. La cifra supone que, este 2017, el Estado gastará en seguridad en las tres provincias -Manu, Tahuamanu y Tambopata- casi 270 soles (S/269.18) per cápita. 

Aunque el gasto en la partida 0128 -que lleva por nombre “Reducción de la minería ilegal”- duplica ese monto (S/63,560,597), más del 75% de la misma se gasta en Lima, por lo que la contribución de dicha partida a la seguridad de Madre de Dios es de tan solo de S/55,000 soles al año. 

Son menos de 50 céntimos anuales por habitante: S/0.44 para ser exactos. Las dos balas con las que el tal “Alex” mató a Yosabet y su bebé cuestan más que eso.

CIFRAS

1600 hectáreas de bosque se han depredado en Tambopata (Madre de Dios) por la minería ilegal.

6 regiones concentran el grueso de la minería ilegal metálica: Puno, Piura, Cusco, Huánuco, Loreto y Madre de Dios.

DATO

Proyecto de investigación Fronterapirata.com es un proyecto dirigido por Gabriel Arriarán que integra a la antropología con el periodismo, y que reúne a periodistas, escritores y académicos que buscan reportar historias desde los márgenes del Estado. Son relatos que llegan a los lectores sin publicidad, los cuales se financian mediante subscripciones y el dictado de talleres especializados. Si tiene alguna denuncia o desea contribuir con el proyecto, escribiendo o aportando, contactarse mediante el correo: fronterapirata@gmail.com