Mario Vargas Llosa pasó el último periodo de su vida reencontrándose con los escenarios de Lima que ambientaron varias de sus novelas, acompañado de su hijo Álvaro, a quien le gusta pensar que en esos momentos pasaba a convertirse en su cabeza en alguno de los personajes creados por él.
Al conmemorarse los 90 años del nacimiento de su padre (28 de marzo), y hoy, a un año de su fallecimiento, Álvaro Vargas Llosa contó en una entrevista con EFE los entresijos de las últimas visitas que el premio nobel realizaba a lugares icónicos de su obra literaria.
REALIDAD
“(Mi padre) estuvo muy limitado en la última etapa de su vida. Físicamente no podía leer ni escribir. Imagínese lo que eso supone para una persona que se ha pasado la vida haciendo eso. Una de las pocas cosas que podía hacer era pasear, y el paseo se convirtió para él en un momento clave del día”, detalló.
“En esa conversación en el trayecto, él iba recordando, y a mí me gusta pensar, aunque no lo puedo probar, que se convertía en un personaje de sus propias novelas, que protagonizaba la escena que íbamos a recordar en el escenario que visitábamos”, relata Álvaro Vargas Llosa.
Antes de morir, Vargas Llosa tenía la intención de escribir un libro sobre el filósofo francés Jean Paul Sartre, pero no se pudo concretar. Hasta el momento la familia tampoco ha encontrado material inédito que motive una publicación póstuma, mientras que toda su correspondencia está en manos de la Universidad de Princeton (Estados Unidos) y, según anticipa Álvaro Vargas Llosa, “pronto se podrá acceder a ese material”.
Álvaro Vargas Llosa recuerda a su padre: “En su última etapa no podía leer ni escribir”
A un año de la muerte de Mario Vargas Llosa, su hijo Álvaro cuenta que los paseos a escenarios de sus novelas motivaban al escritor.