Eduardo Adrianzén: “No creo en la televisión basura, sino en la que está bien o mal hecha”

Reconocido dramaturgo asegura que sus producciones se podrían acoplar a cualquier plataforma de streaming
Eduardo Adrianzén: “No creo en la televisión basura, sino en la que está bien o mal hecha”

Eduardo Adrianzén: “No creo en la televisión basura, sino en la que está bien o mal hecha”

10 de Enero del 2019 - 08:22 » Textos: Una entrevista de Liliana Caysahuana » Fotos: José Luis Cárdenas

Con más de 30 años de experiencia en proyectos televisivos, Eduardo Adrianzén expone su visión crítica sobre el actual contenido de la televisión peruana. Hoy, como guionista de la serie El Último Bastión, explica la importancia de realizar propuestas novedosas que trasciendan las fronteras.

¿Desde cuándo surge tu interés por la elaboración de guiones?

Desde los 6 o 7 años. A esa edad escribía telenovelitas en mis cuadernos. Ahora voy a cumplir 55 años y desde que recuerdo escribir guiones ha sido lo único que hecho en mi vida, además de analizar y estudiar las telenovelas.

¿Y de manera profesional?

Empecé a trabajar profesionalmente en 1985, como asistente en una novela llamada Carmín, que es muy recordada entre mi generación. Cuando hice Los de arriba y los de abajo, tenía 9 años en el medio. Antes de eso hice un montón de guiones para miniseries, pero no era continuo. Actualmente estoy elaborando el guion de Ojitos hechiceros 2. Todo en la vida lo he conseguido haciendo televisión, algo que es un privilegio en este país.

¿Tu trabajo se caracteriza por tener un contenido social y político?

Absolutamente. Claro que sí.

Sin embargo, fuiste coguionista de Mi amor, el wachimán... 

Jamás me he cerrado. Me parece que el melodrama tradicional con elementos de costumbrismo tiene mucho éxito popular y responde también a intereses de entretenimiento, pero relacionado a la coyuntura social. Lo que pasa es que nadie las analiza con tranquilidad. En este tipo de series hay un montón de contenido sobre la corrupción y el abuso, pero no tienen una agenda social clara.

¿Una serie siempre debería tener un matiz político?

Depende de lo que uno quiera. Uno puede tener éxito en televisión haciendo lo que hizo Víctor Falcón con Del Barrio Producciones o lo que hice con Los de arriba y los de abajo. Depende en qué canal trabajes y del contexto social, político. Es una cuestión de opciones personales. Por ejemplo, a mis amigos de De Vuelta al Barrio o de Al Fondo Hay Sitio les ha ido tremendamente bien. Son los más cotizados del medio, pero no les interesa la parte social, no es lo suyo.

¿Qué opinas de la llamada “televisión basura”?

No creo en la televisión basura, sino en la que está bien o mal hecha. Principalmente, creo que hay producciones que son muy malas, como para despedir a todos, pero tienen mucho éxito. También hay series que, tal vez, a la gente no les gusta, pero están bien hechas y tienen éxito. El calificativo de “televisión basura” de plano no me gusta.

¿La televisión necesita mayor diversidad?

Deben haber muchas opciones, para que todo el mundo vea lo que quiera, pero también es interesante señalar que siempre va a ganar, en señal abierta, el criterio del entretenimiento sencillo, el que tenga menos lecturas, el que está dirigido a un público que no pide mucho análisis.

¿Qué le falta a la televisión peruana?

La tendencia en la televisión nueva es lo que se ve en streaming, y eso lo tienen que entender los dueños de los canales. Aunque no lo crean, el único que ha trabajado, en los últimos años, una televisión que puede venderse así es el Canal 7. La serie Nuestra Historia, por ejemplo, que se hizo en un contexto limeño de los años 80 al 2000, o El Último Bastión, que es una serie histórica, son productos que se han trabajado para el exterior.

¿De qué depende que haya producciones con contenidos que se puedan exportar?

De que los dueños de los canales arriesguen dinero. Los términos “riesgo”, “audacia” y “temáticas diferentes” les pueden dar un ataque de nervios. Si las corporaciones que manejan el dinero quisieran apostar por una televisión con contenidos interesantes, encontraríamos cosas impresionantemente buenas, porque hay gente que las quiere hacer y gente que sabemos hacerlas. Sin ir muy lejos, en el 2002, cuando hicimos Qué buena raza, era todo o nada. Yo dije: esto o es un éxito o un desastre. Aposté mi cabeza por que fuera un éxito y lo fue. Las series con contenidos críticos se venden muy bien. Que les dé pánico porque no saben hacerlas es otro tema. 

Perfil

Eduardo Adrianzén. Guionista peruano. Estudió Derecho en la UNMSM y Cine en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de Cuba. Obtuvo una licenciatura en Educación en la PUCP. 

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