Fernando Ampuero: “Solo deseo que la muerte me encuentre con las botas puestas”

Autor acaba de publicar La bruja de Lima y será homenajeado en la Feria Internacional del Libro de Lima
Fernando Ampuero: “Solo deseo que la muerte me encuentre con las botas puestas”

Fernando Ampuero: “Solo deseo que la muerte me encuentre con las botas puestas”

06 de Julio del 2018 - 10:09 » Textos: Bryan Paredes bparedes@grupoepensa.pe » Fotos: Difusión

Veinte años después de que los médicos le dieran solo seis meses de vida, el escritor Fernando Ampuero acaba de publicar La bruja de Lima (Tusquest, 2018), un libro de memorias que cuenta su historia con Hilda, una mujer que, junto a la medicina occidental, lo ayudó a superar el cáncer y a distinguir los otros matices de la vida que solo se ven detrás de la sombra de la proximidad de la muerte.

Ampuero, que será homenajeado en la 23ª Feria Internacional del Libro de Lima, se acerca a los 70 años y siente que aún le faltan libros por escribir hasta que llegue lo inevitable: “Solo deseo que la muerte me encuentre con las botas puestas”.

En La bruja de Lima, dice que la cercanía de la muerte hizo que mirara el mundo como “por primera vez”. ¿Aún mantiene esa perspectiva o en qué se transformó esa sensación en los últimos 20 años?

Al hablar de la forma de mirarlo todo mientras estuve afectado por el pronóstico de una muerte temprana, quise decir que de pronto olvidé la fealdad y la maldad del mundo para concentrarme en la belleza de la vida, en todo lo que ya no vería más: una flor, un petirrojo, una chica con cola de caballo que pasa montando bicicleta. Hablaba de una mirada limpia, fresca; de un retorno a la inocencia de la infancia. Pero de hecho nadie mantiene esa visión cuando recupera la salud y vuelve a la normalidad. De lo contrario, quedaría sin capacidad crítica y viviría en una quimera. Sin embargo, atravesar un trance peliagudo te hace reflexionar sobre el uso del tiempo y la misión que cada persona tiene en su vida.

¿Por qué decidió publicar ahora su historia con Hilda?

Porque necesitaba contar su historia. Todos mis relatos autobiográficos responden a una necesidad íntima (y a menudo dolorosa) de comprender qué me sucedió. Comienzo a entender mejor las cosas una vez que aparecen escritas. Pero también hubo otra razón: Hilda me ayudó. Y con las páginas que le dedico he querido expresarle mi gratitud.

¿Está preparando las próximas entregas de sus memorias o también está escribiendo ficción?

No me pongo plazos: las entregas de mis memorias no las puedo planificar: tienen que ir escribiéndose solas dentro de mí. Entretanto, en los últimos meses he estado escribiendo cuentos. Algunos de ellos saldrán publicados en un volumen que aparecerá el próximo mes. Se trata de una reedición de la plaqueta Lobos solitarios, pero en formato de libro y bajo un nuevo título: Lobos solitarios y otros cuentos, porque esta vez mis Lobos irán acompañados con otros textos autobiográficos, la mayoría inéditos.

¿Ha encontrado algunas diferencias notables en el proceso creativo, entre escribir autobiografía y ficción?

Muy pocas. Fuera de que en los textos autobiográficos no invento cosas, lo cual me presenta más dificultades, la diferencia es mínima. Esto se debe a que yo busco que las memorias y la ficción tengan un tono y un tratamiento narrativo similar. Un buen relato depende de su verosimilitud. Si sabes ser un autor verosímil podrás contar lo que quieras. Recuerdo que Ribeyro me decía: “Cuenta las historias de ficción de tal manera que los lectores se digan: ‘Esto debe haberle pasado al autor’; y cuenta las historias verdaderas de tal manera que crean que te lo has inventado”.

Si ahora le volverían a decir que le queda una cantidad específica de vida, ¿qué haría a sus casi 70 años?

Estaría más tranquilo. Ya he vivido la vida y, a decir verdad, la he vivido con intensidad, no me quejo. Naturalmente, aún me quedan libros por escribir y, si uno se siente bien y con fuerzas suficientes, querrás escribirlos. Pero no olvido que los 70 años es la edad bíblica.
De cualquier forma, solo deseo que la muerte me encuentre con las botas puestas. 

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