Francisco Ángeles: “Un libro debe permitirte ver ángulos de ti mismo”

Autor peruano lanza Plagio, su tercera novela, en la que cuenta el drama de un militar que se siente miserable por la vida que le tocó y busca cambiarla.
Francisco Ángeles: “Un libro debe permitirte ver ángulos de ti mismo”

Francisco Ángeles: “Un libro debe permitirte ver ángulos de ti mismo”

22 de Julio del 2016 - 05:06 » Textos: Carlos Narciso » Fotos: Leandro Britto

Tras el éxito de Austin, Texas 1979 (Animal de Invierno, 2014), el escritor peruano Francisco Ángeles nos entrega su tercera novela, Plagio (Penguin Random House, 2016), que narra la historia de un militar insatisfecho con su trabajo y con la vida que lleva y busca rehacerla a su manera sin éxito.

Plagio surge de la primera novela del autor, La línea en medio del cielo (2008), la cual tenía que reeditar, pero terminó siendo otra.

¿Por qué decidiste por reescribir tu primer libro? 

Creo que no se entendió bien o no lo hice bien o las dos cosas. No tuvo la suerte que yo hubiera querido que tenga, tenía mucha expectativa, mucha esperanza, a pesar de que tuvo buena crítica, pero no funcionó a nivel de emoción. Por eso me demoré seis años en publicar mi segunda novela, porque quedé decepcionado y deprimido de ese fracaso. Me puse a revisarla y tuve muchas ganas de cambiar bastantes cosas, y al final terminó siendo 90% diferente.

El protagonista vive insatisfecho, siente que su vida es miserable y busca cambiar, ser otro. No son pocos los que en la vida real buscan eso... 

Sí, es algo muy importante para mí. Hace un rato te contaba que he estudiado tres carreras. Bueno, terminé solo la última, Literatura. En el intermedio hice otras cosas. Me fui a vivir a Estados Unidos a los 20 años a hacer otra vida. Regresé porque no me gustó tampoco esa. Después acá hice otras cosas. Estuve un tiempo intentando hacer teatro, quería ser actor, fracasé. En la adolescencia o en la primera juventud siempre mantenemos un espíritu romántico, como el protagonista, queremos hacer algo importante en nuestra vidas, ser alguien, pero después te das cuenta de que eso es mentira.

Estabas como el protagonista, en un sentido más general... 

Sí, exactamente. Mi gran tema por ahora es ese, la gente que quiere cambiar. A diferencia de mi novela anterior, en esta sí fui más consciente de esa idea. Me da miedo la idea de que algo ya se terminó. Me gusta siempre que haya cosas nuevas y eso lo traslado a los personajes.

También hay el reflejo de una época, el fujimorismo... 

La época de Fujimori me marcó mucho, me afectó. Mi recuerdo de los 90’ es algo gris, aburrido, tedioso, sin ninguna expectativa de nada.

¿En qué momento crees que uno abre los ojos sobre su realidad? 

Hay un momento en la vida en que la gente ya deja de creérsela. Uno va aprendiendo en el camino y hay un momento, creo que a los 30, cuando uno se da cuenta de cómo es que funciona esto y que la vida es una mier..., que es difícil, complicada. Y me parece que allí se rompe algo, como que aceptas que algunas cosas ya no van a ocurrir.

Después de leer este libro, uno se queda pensando en cómo viene llevando su vida, te hace reflexionar al respecto... 

Creo que ese es el mayor elogio que uno puede recibir, porque hay una idea que muchos escritores dicen: cuando uno lee, es para cortar con la realidad, vivir otra experiencia, vivir otros mundos. Pero Borges decía que puedes enterarte de otras realidades, pero para conectar contigo, que sirva como un espejo que te permite ver ángulos de ti mismo que de otra manera no hubieras visto. Esa es la literatura que a mí me gusta.

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