Francisco Lumerman, autor y director de “El río en mí”, que se presenta en el Teatro Británico hasta el 6 de julio, cuenta a Correo que escribió la obra a partir de la convocatoria de dos actores argentinos con los que tenía ganas de trabajar.
“A partir de una premisa que ellos me dieron, de trabajar un texto sobre “El Malentendido” de Camus, empecé a investigar y a crear, y el corazón, digamos, la estructura de esa obra, después se juntó con una problemática que hubo en Argentina, en Gualeguaychú, ciudad del litoral argentino, que llevó una empresa, una papelera, que trajo problemas con el agua y en el medio ambiente. Hubo mucha resistencia de parte de la población del lugar”, cuenta el dramaturgo argentino.
¿Cómo podrías definir a esta historia y por qué crees que ha funcionado desde que se estrenó en Argentina?
A “El Río En Mí” lo definiría como un thriller poético. Es un espectáculo que le pide al espectador ir atando cabos, que busca mantener un espectador activo, que tiene zonas de mucho humor, de reflexión. Tiene esta idea del teatro como un lugar donde te relaten un cuento, que ese cuento te genere imágenes y que esas imágenes te hagan pensar, te hagan reflexionar, te hagan sensibilizarte, te hacen emocionarte, ojalá. Y que a su vez te mantenga entretenido, que también es la función del teatro. Y en Argentina funcionaba mucho por el poder de las imágenes, por la poesía, por el humor y también por presentar un problema que uno va resolviendo desde su propia desde su propia cabeza, pensamiento y emoción con respecto a lo que estás viendo.
¿Cuál sería la diferencia que encuentras entre las versiones de esta obra que has dirigido en Argentina frente a la que se han estrenado en el Perú?
Hay una diferencia grande en la puesta en escena, que para este caso elegí trabajar con un escenario 360. Eso quiere decir que el público está rodeando a los actores. No está dividida la platea y el escenario, sino que el público está alrededor del escenario, generando una proximidad con los personajes y la posibilidad de sentirnos como unidad. Me parece que hay algo ahí de revitalizar el teatro, como un lugar de encuentro colectivo, donde todos somos parte, los que lo hacemos y quienes vienen a verlo, como volver a cierta idea de comunidad que también tiene que ver con lo que la obra plantea.
Has trabajado varias veces en el Perú, ¿qué resaltas de esa experiencia?
Siempre me encontré con gente muy dispuesta a trabajar, con mucho entusiasmo de parte de todos los componentes que hacen que una obra de teatro suceda, sabiendo lo difícil que es llevar adelante la actividad en cualquier país. Pero sé que en Perú requiere más esfuerzo, con lo cual valoro mucho también seguir trabajando e intercambiando con un país tan rico culturalmente. Siempre me encontré con actores muy entregados a la chamba, al trabajo, apasionados, deseosos. Así que la verdad es que solo tengo palabras de agradecimiento para todas esas experiencias.
Tu carrera también se ha paseado por diversos rubros de la industria, ¿qué tan importante es defender la independencia para un artista en el 2026?
A mí siempre me enriquecieron mucho todas esas experiencias, poder trabajar en cine, en televisión, en teatros oficiales, comerciales, independientes. Siento que fueron experiencias que me sumaron, que yo siento le hace bien a todas las personas que trabajamos en el medio, tanto como actores, directores. Nos hace bien ir conociendo los distintos lugares. Tengo muy claro que el lugar de pertenencia mío es el teatro indie, si se quiere independiente, alternativo, porque es el lugar donde yo me formé, donde aprendí y encontré mi identidad poética, mi lugar en el mundo. Porque siento que es la manera de seguir generando cultura, que es muy importante para todos los pueblos.
Francisco Lumerman, director, actor y dramaturgo: “Hay que revitalizar el teatro como un lugar de encuentro colectivo” (Entrevista)
El actor y director de teatro argentino habla con Correo sobre “El río en mí”, obra que transcurre en un pueblo ribereño transformado por la llegada de una planta industrial