Katya Adaui: “Tengo una relación de amor con el lenguaje”

Autora acaba de publicar Muy Muy en Bora Bora, un cuento para niños donde explora la naturaleza y la identidad
Katya Adaui: “Tengo una relación de amor con el lenguaje”

Katya Adaui: “Tengo una relación de amor con el lenguaje”

15 de Agosto del 2019 - 13:02 » Textos: Bryan Paredes bparedes@grupoepensa.pe » Fotos: Giulano Buiklece

Katya Adaui ha publicado su primer cuento para niños, Muy Muy en Bora Bora (Beascoa, 2019), una historia cálida sobre la naturaleza, la identidad y el juego con las palabras: ese amor que tienen los escritores con el lenguaje.

El libro, ilustrado por Marolin Orihuela, también puede ser disfrutado por adultos que se dejan llevar, como si estuvieran en la playa del mejor verano de su infancia, por las aventuras de un personaje tímido y peculiar: el muy muy.

¿Cómo te animaste a escribir un libro para niños?

La infancia es la etapa de la vida dedicada al asombro y al descubrimiento. Cada cosa se convierte en acontecimiento, se queda anclada en el corazón. Quise crear algo que los emocionara, pero que también fuera disfrute y alegría para los adultos. A través del lenguaje, de las repeticiones, de la construcción de la propia identidad. Y de la conmoción del primer encuentro con el mar, un encuentro que dura para siempre. Pensé también en mi sobrino Lorenzo, en dedicárselo.

La lectura de Muy Muy en Bora Bora es un viaje a los veranos de la infancia. ¿Así lo viviste cuando lo escribías? 

El verano y sus paisajes son diferentes según la región en que vives. Me importó que los menores de todo el Perú se sintieran representados. Así lo trabajamos con Marolin Orihuela a través de sus ilustraciones, cocreando una playa muy nuestra y de todos, pública y amorosa.

¿Cuál fue el disparador de esta historia y el juego de la repetición que genera el nombre del Muy Muy? 

Cada vez que iba a la Herradura cuando era muy chica y aún era una playa de arena y no una emboscada de piedras y vidrio, sentía cosquillas en los pies. Abundaban los muy muy. Alguna vez recogí uno, lo contemplé y lo devolví. Siempre me gustaron. Con su hábitat de arena húmeda, su mantenerse escondidos pero en comunidad. Con su nombre curioso. Son algo entre cangrejo, bicho y fósil. En nuestro país, muchísimas palabras se repiten: tacu tacu, taca taca, cocha cocha, peque peque. Riquísimo lenguaje que juega sobre sí mismo.

Además del tono divertido del libro, también hay una dimensión de revalorar lo nuestro, desde la naturaleza y el lenguaje. ¿Así lo planteaste desde el comienzo de la escritura del libro? 

Niñas y niños suelen sorprenderse mucho cuando otros se llaman como ellos. ¿Por qué lleva mi nombre? Tiene que ver con la identidad. Con saberte único aunque tu nombre se repita. En cuanto a la naturaleza, pensemos por ejemplo en los delfines. Son hermosos e inteligentes, cualidades humanas que admiramos, entonces al cautiverio. No nos basta con apreciarlos donde están, en mar abierto. Los muy muy son tímidos, pequeños y poco agraciados. Su falta de belleza es la coraza que los preserva. Les hago fiesta: los considero hermosos. Los niños no depredan. Supongo que asocié todo eso.

En anteriores entrevistas comentaste que reescribes mucho. En Muy Muy en Bora Bora se siente una prosa poética más concentrada. ¿Este libro te ha tomado más tiempo que otras experiencias literarias? 

Tengo una relación de amor con el lenguaje, hacerlo pirueta, intercambio, voltereta. Está para que nos divirtamos con él. A las niñas y los niños les cuesta encontrar su lugar en el mundo. Son vulnerables a todo. Hay que preservarlos, invitarlos a pensar, a tachar, a equivocarse, a estar aburridos o frustrados. La lectura como un lugar seguro al que pueden huir y siempre recurrir, sin irse de casa.

¿Seguirás publicando libros para niños y qué te ha dejado esta forma de contar distinta a las que venías haciendo hasta ahora?

Estoy trabajando en otro libro infantil, esta vez sobre crecer y llegar a envejecer. Ojalá algún día esté a la altura de su imaginación. Es una libertad creativa muy tentadora hacer que los animales hablen, que los niños se hagan preguntas sobre su nombre o sobre cualquier cosa.

PERFIL 

Escritora y periodista

Nació en Lima en 1977. Escribió los libros Nunca sabré lo que entiendo, Algo se nos ha escapado, Un accidente llamado familia y Aquí hay icebergs.

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