Martín Roldán Ruiz: “De repente este libro es como mi revancha o venganza”

Autor presenta la edición extendida de su libro ‘Podemos ser héroes’ a cargo de la editorial Estruendomudo
Martín Roldán Ruiz: “De repente este libro es como mi revancha o venganza”

En el 2014 se presenta la primera edición del libro Podemos ser héroes.

13 de Mayo del 2019 - 13:07 » Textos: Tomás Chávez M./tchavez@grupoepensa.pe » Fotos: Piero Vargas

Martín Roldán ha recogido experiencias de todas las etapas de su vida y las ha llevado a la ficción para encontrarles justicia a algunos hechos. Estas son historias de anhelos en una Breña que se pierde en la oscuridad. De personas que todavía quieren atreverse a encontrar un camino entre la condena, los horrores políticos y el terrorismo de la época. De personajes que soñaron con “ser héroes por un día”.

“Podemos ser héroes”, tanto por el título del libro como el del cuento y la influencia del rock anglosajón... ¿Qué significa para ti este tema de David Bowie?
El cuento “Podemos ser héroes” nace de una inquietud, hace muchos años, tras leer “Matacabros”, de Sergio Galarza. El leitmotiv de ese cuento es una canción de Velvet Underground, “Blue Eyes”. Entonces, siempre se me quedó esa idea de escribir un cuento donde haya una canción que le dé motivo a una historia. Yo siempre sentí mucha emoción por la canción de David Bowie desde hace muchos años.

Haciendo una analogía con el título del cuento, varios de los personajes tienen sueños, como en la canción, de lograr algo...
De alguna forma, todos los personajes son héroes o antihéroes. Buscan sobreponerse a las circunstancias que les toca afrontar. Lo intentan. Algunos fracasan, otros lo logran o llegan a realizar el acto heroico, pero la consecuencia de este no es lo que esperaban. Es una especie de épica urbana de estos héroes anónimos.

¿Este libro es una forma de darles a estos héroes anónimos un futuro por la historia que les tocó vivir?
Creo que sí, porque basado en mi experiencia, y lo cual plasmo en los personajes de los cuentos, es la esperanza que yo tenía de afrontar el tiempo que me tocó vivir. Algunos tomaron otras decisiones, como irse del país por una mejora económica, pero de hecho, porque muchos de los cuentos están ambientados en los ochenta, es una especie de heroísmo dedicado a los personajes.

En historias con personajes como “El Guatas”, “Nando” o “Ayatola y Wirococha”, ¿dónde encuentran esperanza los “condenados”?
Los personajes afrontan su realidad y esperan lo que venga después. En una de las historias, los personajes terminan asesinados, pero el narrador encuentra una respuesta a lo que se decía de sus muertes. El rumor no era cierto. Es un ejercicio de memoria para esclarecer lo que sucedía en mi barrio, o en mi país.

Tu estilo narrativo es como el de una crónica. Eres periodista de formación. ¿Por qué llevar estas historias que has recogido de la realidad a la ficción?
Mi formación es periodística, pero la ficción expresa lo que no encuentro en la realidad. En la ficción plasmo mi intencionalidad, como todos los escritores. No busco direccionar la opinión del lector, pero sí presentarle los hechos para que formen una propia.

¿Escribir este libro es resolver muchas de las experiencias que viviste?
De repente es como mi venganza o una revancha. Otro de los hechos significativos, que siempre recuerdo, es el cuento de “Gino Di Barros”, que salva a sus amigos de un atentado. Yo estaba en una esquina de Breña, conversando, y me di cuenta de que habían puesto unos petardos en la puerta de Sedapal. Yo les avisé de eso, pero no pasé por lo mismo del personaje que era abusado. A partir de ese hecho que ficciono, mi intencionalidad es dejar ver cómo una persona que actuó de buena forma esperaba una reacción positiva de aquellos que abusaban de su persona, pero no vale la pena. Es como una ironía.

Con Este amor no es para cobardes, humanizaste la imagen que existe de las barras bravas. En Generación cochebomba, presentas a este grupo de jóvenes que viven entre el terrorismo y el olvido social y político. Con Podemos ser héroes, retratas a aquellas personas que sufren y no tienen voz. En la actualidad, ¿qué buscas explorar?
Tengo mucha inquietud por las generaciones. La mía es muy distinta a la de los noventa, y a la de mi padre, que es la de los sesenta o setenta. Tengo esa inquietud de escribir novelas que tengan que ver con una época. Ahora estoy embarcado en una novela que tiene que ver con la década de los noventa, y la música, que es una característica de mi narrativa.

Perfil: Ha publicado Generación cochebomba y Este amor no es para cobardes. Sus libros también se pueden encontrar en el extranjero. 

Lo más leído