Miguel Iza: “Montesinos está preso, pero todo sigue igual, hasta peor”

Cinta Caiga quien caiga, que se estrena este jueves, muestra la captura de uno de los personajes más corruptos del Perú
Miguel Iza: “Montesinos está preso, pero todo sigue igual, hasta peor”

Miguel Iza: “Montesinos está preso, pero todo sigue igual, hasta peor”

21 de Agosto del 2018 - 09:16 » Textos: Una entrevista de Johana Ugaz » Fotos: Ángela Ponce

Fue el 14 de setiembre del 2000 que el Perú sintió una de las más profundas decepciones del siglo XXI. A nivel nacional se difundía el primer vladivideo, donde el asesor presidencial Vladimiro Montesinos corrompía al entonces parlamentario Alberto Kouri. Sin embargo, mucho antes de la publicación del video ya había un equipo trabajando arduamente para demostrar la existencia de la red de corrupción que imperaba en el Perú.

La cinta Caiga quien caiga, basada en el libro homónimo de José Ugaz, exprocurador ad hoc de la Nación, muestra cómo fue posible la captura de uno de los personajes políticos más oscuros, en esta oportunidad interpretado por Miguel Iza, quien leyó El espía imperfecto: la telaraña siniestra de Vladimiro Montesinos, de Sally Bowen y Jane Holligan, para la construcción del personaje.

¿Por qué te interesó saber más sobre la infancia de Vladimiro Montesinos (VM)? 

Porque es la base de la persona. Cualquier ser humano tiene en sus raíces casi como un devenir marcado.

¿Cómo te imaginas que fue la infancia de VM?

Creo que tiene un problema de base, de contención, falta de un referente sólido, fuerte, sea paterno o materno. Me sugiere una fragilidad de base. Eso significa que se va a pasar la vida buscándola. Me puedo imaginar que es un tipo que no resolvió sus problemas afectivos a temprana edad. El padre era un ser oscuro, extraño, lejano, por lo que puedo deducir que VM ha sido muy torpe en sus relaciones afectivas. Llega al poder con un anhelo de venganza terrible, ha aprendido a manipular a la gente, y como no puede conseguir las cosas por las buenas, lo hace por las malas. Todo esto lo invento, lo deduzco, porque finalmente el personaje todo el mundo lo conoce.

¿Qué tanto de ti has agregado al personaje? 

No le agrego algo, siempre voy a ser yo. El texto dice todo lo que hay que saber del personaje, la manera en que habla, cómo se dirige al otro. Lo único que puedo hacer es darle algo mío; eso lo hará particular, único, y la manera de cómo lo diga hará que el personaje sea real. Soy yo con un corte diferente, una panza. Creamos un acento que tiene un poco de arequipeño.

Yendo un poco a la caricatura...

La propuesta quizá se parezca mucho a una caricatura. Quizás en términos técnicos puede ser, pero no es una caricatura. El personaje, una vez que lo construyes, ya se convierte en una persona real, es ese VM. Tampoco es que me haya puesto a investigar en la vida de VM; es la imagen que yo tengo de él. El juego va a ser siempre ser tú mismo. Cuando actúo, siempre voy a tratar de ser yo, pero la imagen e ilusión que creas es otra, porque hablo, camino y miro de una manera particular, una serie de características que crean la ilusión de que soy otra persona, pero si tratara de ser otro, tendría un problema serio, ya sería clínico. Me empecino en hacer un personaje malo y darle un lado “bueno” porque eso lo hace más real.

Porque no sabes si ponerte de su lado u odiarlo... 

Claro, porque uno puede ser él. No se trata de señalar al malo, porque uno también puede serlo. Hay que tener cuidado, porque ese señor (VM) es parecido a uno. Lo importante de hacer una película como Caiga quien caiga es recordar que atraparon a Montesinos.

Una manera de combatir la decepción que se siente por toda la corrupción... 

Así es. Sin embargo, VM está preso, pero todo sigue igual, hasta peor. Ya no es uno señalable, sino un montón, y esto genera la sensación de que todo está jodido, de que no se puede hacer nada. Esta película te enseña que sí se puede hacer algo, que hubo gente que hizo su trabajo y funcionó.

¿Qué otros personajes de la historia del Perú te gustaría interpretar? 

Sería genial hacer el papel de Andrés Avelino Cáceres. Fue un hombre muy interesante, alguien que se fue al monte a hacer la revolución. Se alejó de las glorias para hacer lo que tenía que hacer. También me gustaría Felipillo, aunque estoy un poco viejo (risas). Es el personaje al que le echaron la culpa de todo cuando no tuvo nada que ver. Fue una invención de los historiadores para decir que la raza andina era débil. Nosotros hemos crecido con ese estigma y estoy seguro de que eso nos ha jodido la vida a muchas generaciones de peruanos. 

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