“Me siento muy peruana, porque mi esposo y mi hijo también lo son. Además quiero mucho a este país, que me ha dado una familia y mucho cariño”, dice Elena Keldibekova junto a su esposo Johnny Westreicher y su hijo Jan, quienes no dudaron en felicitarla con muchos besos. Ella, nacida en la lejana Kazajistán, sabe que hoy por hoy no puede pasar inadvertida por su famosa “patadita salvadora” en el partido ante Argentina. Por eso, el lunes por la noche, cuando la selección peruana arribó a nuestro país procedente de Belo Horizonte, ni bien los hinchas la divisaron le empezaron a gritar: “patadita, patadita”, ante la alegría de ella. “Fue una jugada de momento, casi de chiripa, porque había que salvar el punto, y la pelota me vino justa y la salvé con el empeine, pero también hay veces que lo he hecho en mi club el Regatas Lima”, dice tratando de explicar lo que muchos ahora llaman también la “patada de Dios”. Sobre las palabras de la capitana Leyla Chihuán, que en el algún momento pidió entre bromas que Chemo Del Solar la convoque, mostró una sonrisa para decir que “lo mío es el vóley, me gusta mucho, lo del fútbol no es conmigo. Yo sé que el pedido que me convoque Chemo es una broma, y claro que me da risa, pero bueno, ojalá que ellos hagan cosas buenas”.