Giuliana Poveda: “Los paradeportistas hemos demostrado que no tenemos límites”

Paradeportista con logros a nivel internacional habla sobre sus éxitos y su preparación con miras al Mundial de Suiza
Giuliana Poveda: “Los paradeportistas hemos demostrado que no tenemos límites”

Giuliana Poveda: “Los paradeportistas hemos demostrado que no tenemos límites”

18 de Enero del 2019 - 14:47 » Textos: Una entrevista de Ítalo Bisso » Fotos: Federación Deportiva de Bádminton

A sus 17 años, Giuliana Poveda es la número uno del ranking mundial de parabádminton. Obtuvo una medalla de plata en los Panamericanos de Parabádminton de Lima 2018. Un año antes, logró la gloria con la medalla de oro en singles en el Mundial de Talla en Canadá. Hoy, Poveda no deja de entrenar y se prepara para el Mundial de Suiza, que se realizará en agosto de este año.

¿Qué te animó a entrar en este deporte?

Inicié con el vóley y luego me hicieron una invitación para participar en la Selección de Parabádminton. Me animé a participar en este deporte ya que la competencia para Colombia era internacional y exigente.

¿No encontraste oportunidad en el vóley y probaste el bádminton?

Sí. Del bádminton me gustan las amistades que he logrado, poder viajar y jugar cada vez que puedo. Cuando veo a alguien jugar, me anima a jugar con esa persona. Además, la competencia de por sí también es buena.

¿Cómo son tus entrenamientos?

Entreno de lunes a viernes, dos horas diarias, de 8 p.m. a 10 p.m., en la Videna. Los entrenamientos siempre empiezan con calentamientos y, algunas veces, con clases teóricas.

¿Hay alguna técnica que utilices en especial? 

Lo mejor que sé hacer es la bajada, que viene a ser como un mate en vóley. A nivel parabádminton, soy una de las mejores en esta acción.

¿Dirías que es un deporte que te exige mucho? 

Se necesita tener un buen estado físico por su exigencia. Recientemente hemos estado yendo al gimnasio para desarrollar la parte física. En relación con los demás países, somos los que más nos cansamos cuando nos vamos hasta el tercer set.

¿Qué significa para ti ser la número uno en el ranking mundial?

Es muy satisfactorio. Es muy emocionante estar en el primer lugar; es una meta que siempre me la propuse y lo logré. A veces me da un poco de nervios, porque Rachel Chong, parabádmintonista inglesa, me puede ganar. Estados Unidos también tiene buenas deportistas. Es un poco de temor.

Ese temor es legítimo. ¿Qué más te provoca temor? 

Fallar, perder. Es el temor a decepcionar al país, o que tengan alguna expectativa y que no me salgan las cosas.

¿Cómo superas tus temores?

Cuando me dieron la noticia, tuve una alegría enorme y mi entrenador me dijo: “Desde ahora en adelante, no paremos. Sigamos entrenando todos los días”. Ese tipo de cosas me ayudan a superar el temor.

Cuando uno llega a ser el mejor, ¿qué metas se traza después?

Mis metas de ahora son obtener una medalla de oro en el Mundial de Suiza, que será en agosto. La otra meta que tengo es acabar el año en el primer lugar.

¿Qué sensación te produjo destronar a Rachel Chong? 

Me he enfrentado a ella dos veces. La primera fue en Corea; ella se quedó con el primer lugar y yo con el segundo. En España, fue al revés. Ese partido fue parejo y en ese tiempo ya mis nervios se fueron. Conocer su juego me ayudó mucho.

Dijiste que estamos hechos para romper barreras. ¿Qué le dirías a las personas que no creen poder romperlas?

En mi caso, algunos veían que no podía o no creían que iba a lograr algo grande. Entonces, a veces creen que porque somos personas con discapacidad, tenemos límites. Eso no es cierto. Los paradeportistas hemos demostrado que no tenemos límites.

¿Qué no puede faltar para ser número uno?

No te pueden faltar la esperanza y Dios, porque Él siempre va a estar apoyándote. Todo lo que pasa es por Él. La esperanza ayuda a levantarte en las derrotas. La idea es nunca rendirse.

¿Cuán importante es Dios en tu vida y en tus logros?

Es muy importante. Desde pequeña, tuve la ayuda de Dios y esto se vio reflejado en mis logros. Siempre pensaron que no iba a ser aceptada por la sociedad, pero gracias a Dios pude cambiar eso.

¿También lo ha sido en la derrota? 

Sí. Dios siempre me ha ayudado a levantarme y por Él aquí estoy. 

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