¿Se puede nacer dos veces y en diferentes zonas del planeta? Los entendidos de la materia, seguramente, mencionarán un “¡NO!” rotundo. Pero para quienes conocemos la vida pública de Ricardo Alberto Gareca Nardi el convencimiento puede tomar otra dirección. Y es que el argentino tiene su registro natalicio en Argentina: jugó, dirigió, ganó y perdió ahí; pero es en Perú donde también tuvo vivencias similares. Como si se tratase de dos vidas en una; 62 años en dos etapas.
LA NIÑEZ DE RICARDO: DEL POTRERO A BOCA
LA NIÑEZ DE RICARDO: DEL POTRERO A BOCA
Todo comenzó aquel 10 de febrero de 1958 en la localidad argentina de Tapiales. No sabemos cuánto pesó ni midió, cuál fue el tono de su llanto al sentir la luz de la sala de parto o si el nombre para aquel pequeño individuo ya estaba listo. Basta conocer que ese día se empezó a descubrir el primer caso de una doble vida.
El niño Ricardo no tuvo mucho de qué quejarse. Su padre lo instruyó antes de adentrarlo al mundo del fútbol, deporte que envolvió, envuelve y continuará envolviendo su vida. “Él organizaba picaditos (pichangas) en una plaza de Tapiales con tal de que me haga amigo de otros niños. Yo tapaba mientras otros jugaban”, mencionó en una entrevista para El Tiempo.
Sí, Ricardo inició protegiendo el arco que, sin sospecharlo, tiempo después destruiría a punta de goles. “Comencé tapando en un club de barrio que se llamaba Juvencia de Tapiales y fue poco a poco que dejé de ser portero para comenzar a ser mediocampista”, relata en la misma entrevista.
Era tiempo de dejar el amateurismo y así lo entendió Alberto Gareca, padre del protagonista de esta nota. Lo inscribió para que se pruebe en Boca Juniors y ahí se quedó. A los 12 años, el “Flaco” vestía de azul y oro.
LA VEREDA DEL FRENTE: SU IDA A RIVER
LA VEREDA DEL FRENTE: SU IDA A RIVER
No debió ser fácil para Ricardo que la hinchada que tanto gritó sus goles termine dedicándole un cántico; pero ofensivo. ¿Fue traición ir a River? Ricardo cree que no, y el contexto es su mayor argumento.
“En ese momento, Boca se encontraba en una situación económica complicada. Me quedé por la mitad de lo que me ofrecía River Plate, pero llegó un momento en el que no pudieron pagarme ni siquiera esa cantidad. Así que tuve que tomar esa decisión”, rememora Gareca.
EL MUNDIAL QUE FUE Y NO FUE A LA VEZ: MÉXICO 86
EL MUNDIAL QUE FUE Y NO FUE A LA VEZ: MÉXICO 86
La tarde del 30 de junio de 1985, Ricardo Gareca tuvo su segundo nacimiento, esta vez lo hizo para el Perú. El nombre de aquel largirucho jugador albiceleste que empujó el balón en la cancha del Monumental de River, privándonos de ir al Mundial de México 1986, no se le iba a olvidar nunca a los peruanos.
El estadio crujió a gritos por el empate 2-2, el nombre del “Flaco” se anunciaba en las locutoras del país, de seguro consagrándolo hasta rozar la beatificación. No era para menos: con ese gol, Argentina inscribía su nombre en la justa mundialista, que posteriormente ganaría y que serviría como la consagración de Diego Armando Maradona como ídolo indiscutible del fútbol mundial.
“Estaba concentrado con mi club (América de Cali). Estaba esperanzado, los medios colombianos aseguraban que estaría en la lista final para ser parte del Mundial. Sin embargo, mis compañeros me dieron la noticia. Tomé mis cosas, fui a mi habitación y lloré”, recuerda Gareca, posiblemente acongojado.
Según el entrenador de la selección peruana, el sentir fue ambiguo. Su felicidad por la obtención del campeonato mundial por parte de Argentina tras vencer a Alemania por 3-2 contrastaba con la frustración: “luché por eso, quería estar ahí”, menciona.
LA "U": OFICIALMENTE HABÍA NACIDO AQUÍ
LA "U": OFICIALMENTE HABÍA NACIDO AQUÍ
Tras su paso dirigiendo a Independiente de Santa Fe, Ricardo Gareca recibió una oferta del país al que en aquel junio de 1985 había frustrado de asistir a una Copa del Mundo. Los ánimos estaban más calmados. El “Tigre” era otro, el contexto era distinto, el equipo, nada más y nada menos que Universitario de Deportes. El ancla que necesitaba para desembarcar en el que sería su segundo país, su segundo nacimiento.
La "U" venía de ser eliminada de la Copa Sudamericana ante Atlético Nacional de Medellín, el equipo no respondía en ciertos aspectos futbolísticos y las voces de crisis comenzaban a escucharse en la tienda de Ate.
“Estoy convencido de que con la camiseta y los nombres no se gana en el fútbol de hoy. Se gana con un equipo de fútbol”, con esas palabras, Ricardo Gareca marcó el territorio en su presentación oficial en octubre de 2007.
El argentino hizo repuntar al equipo crema hasta dejarlo muy cerca del Clausura de ese año: se quedó a un punto del líder. Lo mejor estaba por venir. Logró el campeonato del torneo Apertura en 2008, consiguiendo así cortar la sequía de títulos del cuadro estudiantil desde el 2002.
No era para menos. Al talento en el banco se le agregaba la misma dosis en la cancha. Jugadores como Mayer Candelo, Donny Neyra, Rainer Torres y Carlos “El Negro” Galván acompañaron a Gareca Nardi rumbo a la gloria.
Hace unos meses, Gareca se refirió a su salida de Universitario de Deportes: “Simplemente no me quisieron renovar. Yo quería continuar, pero no se dio”. El “Tigre” partiría a Argentina a dirigir al equipo del cual es hincha: Vélez Sarfield. De todas maneras, era inevitable. Ya había nacido aquí.
LA SELECCIÓN PERUANA: LA VUELTA DEL HIJO PRÓDIGO
LA SELECCIÓN PERUANA: LA VUELTA DEL HIJO PRÓDIGO
“Es el desafío más grande de mi vida, desde hoy soy uno más de ustedes", se escuchó en la sala de conferencias de la Federación Peruana de Fútbol. El “Flaco” que vistió de terno negro y camisa blanca tenía la misma tonalidad que se escuchó en el grito de gol de aquel Argentina vs Perú de junio de 1985.
No era un desconocido. El hijo pródigo había llegado a casa tras casi 10 años. El destino fue terco y relacionó aún más a Ricardo Gareca con el Perú. El país lo acogió, dudó de él al principio, pero terminó por hacerlo uno más, tal como mencionó en su presentación.
Los micros de la prensa estallaban en preguntas: si prometía o no la clasificación, qué pensaba del país, si seguirían “Los 4 Fantásticos” y más. El bombardeo no lo asustó.
Quizá ahí esté el secreto de su éxito: la confianza. Ricardo deja pocos titulares en sus conferencias de prensa. Sus respuestas son siempre las esperadas. Tal vez porque el mensaje siempre es el mismo y aún no lo hemos entendido, pese a que lo mencionó al presentarse: “confío en la capacidad del jugador peruano”.
La historia de Gareca con la selección peruana es conocida. La estadística le sonríe: es el entrenador que más partido ha dirigido a la “Blanquirroja”, el que más partidos ha ganado y la persona pública con mayor aprobación en el país, superando el 90%, según Ipsos.
La noche del 15 de noviembre de 2017, en la que Perú venció 2-0 a Nueva Zelanda y clasificó al Mundial de Rusia 2018, El “Tigre” firmó lo que ya no era un secreto para los creyentes del destino: había nacido una vez más. Si bien lo hizo en aquel partido en el Monumental de River, esta vez había cambiado la percepción que tenían en su segundo país.
Así lo confirmó él cuando le preguntaron sobre qué es lo que más le gusta del Perú: “Su gente, es lo que más me gusta, es una cosa increíble”. Sin querer dejó sospechas para los incrédulos: Ricardo Gareca es el hombre que nació dos veces.
TE PUEDE INTERESAR
TE PUEDE INTERESAR
Russo sobre llegada Zambrano a Boca: “Lo veo dentro de lo que necesitamos”
Nolberto Solano: “Con la Sub 23 teníamos todo para hacer historia en el Preolímpico”
Ricardo Gareca visita a Luis Advíncula junto a Néstor Bonillo
VIDEO RELACIONADO
VIDEO RELACIONADO
Ricardo Gareca, el hombre que nació dos veces
El entrenador argentino cumple 62 años logrando reconocimiento y admiración no solo en su natal Argentina, sino también en nuestro país. Un repaso por la vida del “Tigre”, el hombre que nos llevó al Mundial luego de 36 años de ausencias.