Emmanuel Bochud: "“El circo puede desarrollar habilidades sociales”"

Emmanuel Bochud fue malabarista, participando en varios espectáculos con la compañía artística canadiense
Emmanuel Bochud: "“El circo puede desarrollar habilidades sociales”"

Emmanuel Bochud: "“El circo puede desarrollar habilidades sociales”"

23 de Abril del 2015 - 08:51 » Textos: M. Medina » Fotos: Johanna Valcárcel

Bajo la carpa de La Tarumba muchos aprenden a enfrentar sus temores y superar sus límites. Aquí se encuentran los que decidieron derribar las adversidades para volverse profesionales del asombroso mundo del circo, dispuestos a inculcar a los demás la confianza para sujetarse, por ejemplo, de un trapecio. Eso lo sabe Emmanuel Bochud, artista y trabajador social canadiense que comparte lecciones de vida con este y otros grupos circenses alrededor del mundo. En los 20 años que tiene al frente de los programas de circo social del prestigioso Cirque Du Soleil, se da el trabajo de conversar y reflexionar con paciencia, porque para él, el espectáculo puede esperar.

¿Cómo inició su carrera artística en el circo?

A veces digo que fue el circo el que me eligió. Empecé desde pequeño. Mientras los otros chicos jugaban fútbol, yo hacía acrobacias y malabarismo en el parque o en la calle. Poco a poco desarrollé diferentes técnicas y encontré que podía ejercer una carrera. Al mismo tiempo, hice estudios en trabajo social y cooperación internacional. Cuando salí de la universidad contaba con un trabajo circense, pero mi conciencia era social.

¿Cómo define al “circo social”?

Es la manera de llevar las artes al servicio de un objetivo colectivo. Aprender a vivir en conjunto, hacer un trabajo en equipo, tener autoestima. Es la utilización de las artes circenses para desarrollar habilidades sociales. No basta con convertirte en un artista. Si vemos que un joven regresa a la escuela y encuentra una carrera, o vuelve con su familia luego de participar en el circo social, hemos logrado un caso de éxito.

¿Qué tan grande es este movimiento?

Hay más de 400 organizaciones en el mundo que fomentan esta labor. Lo que tenemos con La Tarumba es un proyecto de utilización del arte para ayudar a los jóvenes a desarrollar habilidades para su inserción laboral. Es un plan único en el mundo. En Montreal se aplica a chicos que tienen problemas con las drogas. Reemplazan los malos hábitos por la adrenalina que sienten al subirse a un trapecio.

¿Qué beneficios da el proyecto en lo laboral?

El desarrollo de una persona pasa por tres niveles: social, de la relación con la familia y la sensibilidad; de apego con el entorno, con su casa, la comunidad y la ecología; y un nivel económico que no hay que descuidar. Muchos jóvenes están en riesgo porque no encuentran un trabajo que les dé respeto. Nos encargamos de reforzar esos tres aspectos.

En una población en riesgo hay diferentes problemas, ¿cómo los abordan?

Cada proyecto tiene su propia reflexión, planificación y metodología; pero todas poseen una base similar. Queremos trabajar para construir una ciudadanía. No se necesita ser pobre para estar en riesgo, hay jóvenes pudientes que también lo pueden estar.

¿Por qué el circo social es la mejor forma de acercarse a las poblaciones en riesgo?

Porque trabajamos con el cuerpo y no solo con la mente. Evaluamos riesgos al subir a un trapecio. Cuando hacemos una pirámide debemos tocar la conciencia. Hacerla sin que la gente se toque, es magia. Hay que crearla soportando el peso del otro. En el circo se habla de teatro y música, es una herramienta muy completa.

En el mundo del espectáculo hay una frase muy popular que dice “el show debe continuar”, ¿esa filosofía la comparten con los chicos?

No, esa es una de las diferencias entre el circo social y el profesional. Este es de exclusión: trabajar con los mejores artistas para tener el mejor resultado para el público. Si ocurre algún hecho hay que seguir con el espectáculo. En lo social todo es inclusión, de permitir la presencia de gente de cualquier edad y género. Si tenemos que detener una función, lo haremos. Es importante atender el objetivo social por encima del espectáculo.