55 años de Correo: un reportero cerca al mar

Correo estuvo en la tragedia ocurrida hace 25 años entre Chala y Atico
55 años de Correo: un reportero cerca al mar

55 años de Correo: un reportero cerca al mar

24 de Enero del 2018 - 20:19 » Textos: Héctor Mayhuire

Son 55 años en circulación que Correo cumple a nivel nacional. Nació en junio de 1962 en Tacna, después saldría en setiembre de ese año en Piura y en noviembre en Huancayo. El 28 de enero de 1963 en Arequipa y por último se cerraría este primer ciclo en Lima. 

Todo bajo la idea, proyección y visión de Luis Banchero Rossi y Enrique Agois Paulsen. Después, en este siglo llegarían otras ediciones en varias localidades del territorio nacional, convirtiéndose en la primera cadena de diarios con mayor presencia informativa del país, modelo que otras empresas, con sus productos, trataron de imitar, empero no pudieron hacerlo en esa magnitud, pues lo alcanzado por Epensa fue resultado de un constante trabajo realizado y que se construyó ladrillo a ladrillo.

Correo ha mantenido esa hegemonía informativa en el interior del país, porque siempre respondió al lema que instauraron sus fundadores: ser la voz del interior de las provincias.

Hace poco, el país y el mundo fue testigo de uno de los accidentes más terribles ocurridos en carreteras, cuando un ómnibus se despistó y cayó a un acantilado en la Panamericana Norte, en Pacasmayo. El triste saldo: 53 personas fallecidas. Fueron días muy tristes, sin embargo Correo y el resto de medios debía informar.

A raíz de ese accidente, viene a la memoria una tragedia ocurrida hace 25 años entre Chala y Atico, cuando un bus que partió de Lima con dirección a Arequipa se despistó y cayó al mar. Fallecieron 15 personas, entre ellos 3 extranjeros. Fue una de mis primeras comisiones en este tipo de accidentes y la escena era terrible. 

Llegar al lugar era difícil, pues había que bajar al fondo agarrado de una cuerda. Recuerdo la figura de Betto Hugo Salcedo, un maestro de la fotografía, quien sin medir riesgos en menos de un par de minutos ya estaba bajo, junto al bus destrozado y que era golpeado por las olas. No me explico aún cómo llegó ese gran reportero gráfico ahí abajo, pero solo me respondió: “Sobrino, hay que estar en el lugar de los hechos y sacar al máximo todos los detalles, pues eso piden nuestros lectores”. Al final, Betto Hugo debió ser sacado del fondo del abismo con sogas y por los bomberos. Sabio consejo que lo comparto con los periodistas de Correo y que siempre están en el lugar de los hechos.

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