“Las tradiciones no son estáticas, son dinámicas”, afirmó el historiador Rommel Arce al explicar cómo las celebraciones por el aniversario de Arequipa han cambiado con el paso de los años. Para el especialista, más que una pérdida de identidad, estas modificaciones reflejan la transformación social, cultural y demográfica de la ciudad.
Uno de los principales ejemplos es el Corso de la Amistad, cuyo origen se remonta a la década de 1970, cuando era conocido como el Gran Corso Leonístico y era organizado por el Club de Leones de Arequipa. En sus primeros años, la actividad estaba centrada principalmente en las danzas y expresiones propias de la ciudad.
Pero en 2007, hubo una integración con la creación del Pasacalle Regional. Arce explicó que esta iniciativa respondió a una nueva realidad social de Arequipa y permitió incorporar las manifestaciones culturales de las ocho provincias de la región. Así, las calles comenzaron a mostrar una diversidad de danzas y tradiciones que hasta entonces tenían menor presencia en las principales actividades del aniversario.
El crecimiento urbano también modificó los escenarios de las celebraciones. El historiador señaló que la realización de actividades en el Cono Norte responde precisamente a la expansión de Arequipa, que ya no concentra a su población únicamente en el centro de la ciudad. Para Arce, la descentralización de las fiestas es también una consecuencia de esta nueva realidad. A ello se suma el Pasacalle de las Luces, una actividad mediante la cual la población puneña rinde homenaje a Arequipa.
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Arequipa no pierde sus tradiciones, solo las reinventa por la transformación social
Rommel Arce explica cómo el crecimiento de la ciudad y su nueva composición social han transformado las celebraciones