Hace dos meses, “Chaska” apenas podía sostenerse en pie. Deshidratada, débil y al borde de la muerte, fue encontrada en una zona agreste del sector de Huaña, en la provincia de La Unión. Hoy, esa misma ave surca nuevamente los cielos del sur andino, tras su liberación en Caylloma.
La hembra de cóndor andino, cuyo nombre en quechua significa “estrella”, se recuperó tras un intenso proceso de rehabilitación y fue liberada en su hábitat natural en Arequipa, marcando una nueva oportunidad para una de las especies más emblemáticas y amenazadas del Perú.
El rescate ocurrió en febrero, cuando especialistas del Servicio Nacional de áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) que patrullaban la zona detectaron su estado crítico. Desde entonces, comenzó una carrera contra el tiempo: primero fue trasladada al centro de rehabilitación de Serfor ubicado en Yura, donde veterinarios confirmaron una presunta intoxicación que comprometía seriamente su vida.
Durante semanas, Chaska pasó de la fragilidad extrema a recuperar fuerza, equilibrio y, sobre todo, su instinto salvaje. Ese comportamiento de mejora permitió autorizar su liberación: no solo debía sanar, sino demostrar que podía volver a sobrevivir sin ayuda.
El momento de su retorno no fue al azar. Equipos especializados la devolvieron a su entorno bajo estrictos protocolos y con tecnología que permitirá seguir cada uno de sus movimientos, gracias a los dispositivos donados por la Fundación Cóndor Andino Perú y Fundación Cóndor Andino Ecuador. Ahora, un transmisor solar acompaña su vuelo, enviando datos sobre sus rutas y hábitos, información clave para proteger a su especie.
El cóndor andino, símbolo de los Andes, está catalogado como “en peligro”, lo que hace que cada caso de rescate y liberación tenga un peso especial. En Arequipa, Chaska se suma a la lista de 4 sobrevivientes que vuelven al cielo: Wayra, Sinchi y Qhapaq.
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Cóndor tiene un transmisor para monitorear sus rutas y hábitos cotidianos