“La página más luminosa de su vida”, como lo considera Juan Manuel Polar Ugarteche. Fue en 1950, en que un hombre cargado de 78 años, candidato a la primera vicepresidencia de la República, sacrificaría todas sus aspiraciones políticas por salir en defensa de su amada Arequipa. Fue el hombre que evitó el derramamiento de sangre del pueblo de Arequipa y se enfrentó al poder reinante en los momentos más duros que vivió la ciudad en los últimos dos siglos. Jamás provocó muertos ni heridos, muy por el contrario nunca buscó prevendas y ubicaciones políticas y revanchas personales con un presidente de turno.
Francisco Mostajo es considerado el último caudillo arequipeño, tribuno e historiador que amó a su tierra. Nunca utilizó a Arequipa para sus fines personales y sus acciones lo demuestran.
Cuando el pueblo en la gesta heroica de junio de 1950 en contra de Odría, quiso levantarlo en hombros, él respondió: “Los hombros del pueblo y de los ciudadanos no son para levantar a otros ciudadanos”.
Queda en el recuerdo su frase: “he venido a defender las libertades y el derecho conculcado a todos nosotros”
Mostajo nació el 3 de octubre de 1874, estudio en el colegio de la Independencia y fue vocal, profesor de derecho civil, derecho procesal penal, en los años 1947 y 1948 fue decano de la facultad de Derecho en la Universidad Nacional de Agustín.
El caudillo que llenó medio siglo de historia, murió el 27 de marzo de 1953 y sigue presente en el recuerdo de quienes conocen su entrega.
Conoce la historia de Francisco Mostajo, El último caudillo de Arequipa
Ilustre jurista que sacrificó su carrera política fue recordado a sus 141 años de nacimiento y sigue presente en la memoría de quienes lo conocieron.