En el Día del Padre, dos trabajadores de la Plaza de Armas de Arequipa reflejan la realidad de cientos de padres que lograron sacar adelante a sus familias mediante oficios tradicionales que hoy enfrentan una reducción de ingresos por los cambios tecnológicos y las nuevas dinámicas del mercado.
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Fernando Choquecota Condori lleva 50 años trabajando como fotógrafo en el principal espacio público de la ciudad. Durante ese tiempo crió a sus cuatro hijos gracias a un oficio que aprendió en la época de la fotografía en blanco y negro y que ahora debe competir con los teléfonos celulares y las cámaras digitales.
El fotógrafo reconoció que la demanda disminuyó considerablemente en comparación con décadas anteriores. Mientras antes atendía a numerosos clientes, actualmente algunos días solo realiza entre tres y seis servicios. Pese a ello, continúa trabajando y destaca que aún existen personas que valoran las fotografías impresas.
Choquecota señaló que uno de sus hijos continúa vinculado al rubro fotográfico, aunque adaptado a las nuevas tecnologías digitales. Además, recordó que las imágenes impresas conservan un valor especial porque permiten preservar recuerdos familiares por generaciones.
A pocos metros de distancia, Pedro León Apaza desarrolla desde hace más de 30 años el oficio de lustrador de calzado. Llegó desde Juliaca en busca de oportunidades laborales y encontró en este trabajo el sustento para criar a sus cuatro hijos.
El trabajador relató que enviudó hace 25 años y desde entonces asumió solo la responsabilidad de mantener a su familia. Actualmente, continúa laborando desde las ocho de la mañana hasta las siete de la noche, pese al desgaste físico que implica la actividad y a la disminución de clientes.
Apaza explicó que la situación económica es variable y que existen días en los que apenas consigue algunos servicios. Sin embargo, asegura que nunca pensó en abandonar el oficio porque representaba la única forma de garantizar el bienestar de sus hijos.
Ambos trabajadores coinciden en que el esfuerzo realizado durante décadas tuvo una sola motivación: su familia. En una fecha dedicada a los padres, sus historias reflejan cómo el trabajo constante y el sacrificio permitieron sostener hogares enteros desde dos oficios tradicionales que aún sobreviven en el corazón de Arequipa.
“Que todos los padres disfruten su día junto a sus hijos y sigan adelante”, fue el mensaje compartido por Fernando Choquecota y Pedro León Apaza, quienes este domingo volverán a celebrar trabajando, como lo han hecho durante gran parte de sus vidas.
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Fotógrafo y lustrador sacaron adelante a sus hijos con trabajos cada vez menos demandados.