Una persona que deja de salir de su habitación, abandona actividades que antes disfrutaba, cambia sus hábitos de sueño o alimentación o empieza a despedirse de sus seres queridos puede estar pidiendo ayuda incluso sin decirlo directamente. Reconocer estas señales y actuar a tiempo es una de las principales estrategias para prevenir el suicidio.
En lo que va de 2026 se han registrado 156 intentos de suicidio en la región Arequipa. Si bien la cifra representa una reducción aproximada de 6% frente al año pasado, el problema continúa siendo preocupante, principalmente entre los jóvenes de 18 a 29 años, explicó el psicólogo Renzo Gutiérrez Díaz, del Centro Comunitario de Salud Mental de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA).
Este grupo concentra una mayor prevalencia de intentos y coincide con una etapa de la vida marcada por los estudios, la búsqueda de empleo, las relaciones personales y la construcción de un proyecto de futuro. A ello pueden sumarse problemas de ansiedad, depresión, consumo de alcohol y dificultades familiares o económicas.
Sin embargo, Gutiérrez precisó que detrás de un intento de suicidio no existe una sola causa. “Se trata de un fenómeno multifactorial”, dijo.
ESCUCHAR ES APOYAR
Ante los cambios de conducta, es fundamental no ignorarlos ni esperar que desaparezcan solos. Preguntar “¿cómo te sientes?”, “¿quieres hablar?” y escuchar sin juzgar puede abrir una puerta que hasta ese momento permanecía cerrada.
El especialista recomendó evitar respuestas que minimicen lo que la persona está viviendo, como decirle que “ya pasará”. “Más importante es escuchar, acompañar y, conociendo el problema, facilitar el acceso a una atención profesional. La meta es que las personas no queden aisladas, sino que puedan recuperar progresivamente sus vínculos familiares, sociales, académicos o laborales”, subrayó Gutiérrez.
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