El 17 de noviembre de 1950, el peruano Miguel Estremadoyro es secuestrado en el aeropuerto de ciudad Trujillo en República Dominicana. Howard Greenberg; su socio y amigo con quien realizaba un viaje de trabajo, intenta encontrarlo sin éxito. Rosita, esposa de Miguel y madre de sus cuatro niños, lo espera junto a su familia en Nueva York en medio de una tormenta. El suegro y los hermanos de Miguel, enterados de la noticia, intentan ayudarlo desde el Perú. «Me llevan a otra parte» (Tusquets), es la novela histórica que ha escrito la escritora Rossana Sala y que cuenta está extraordinaria historia.
¿Por qué crees que es una novela y no una crónica periodística? Yo luché para que no sea un ensayo y que no sea una crónica. Yo quería escribir una novela, y el tema de la historia me jalaba mucho a que pareciera una crónica o un ensayo de un texto histórico. Entonces, el tipo narrativo de la novela es más bien de un thriller policial. Es una novela vertical, que son los diez días de Miguel Estremadoyro en la prisión en República Dominicana. Entonces, cada capítulo es un día, y luego viene el epílogo. Entonces cada capítulo tiene un narrador en primera persona, que es Miguel de Extremadoyro, y lo que va contando es su historia íntima. Entonces, es difícil que sea un ensayo o una crónica, porque está narrado en una forma bien personal, bien cercana, el sufrimiento, todo lo que le va pasando. Luego tengo el narrador omnisciente, que está fijado, focalizado mucho en Howard Greenberg, que es quien lo busca. Entonces, esa también es parte de la historia vertical, hora por hora.
¿Sabías que tu abuelo era aprista y que había estado preso? Sí, yo sí sabía desde niña que él era aprista, sabía que había vivido deportado seis años en Estados Unidos, sabía que había estado preso en República Dominicana, pero no tenía más detalles.Yo viví con mi abuelo en una época, antes de casarme y él no contaba esas historias, ni hablaba mucho, sabía que había comprado la Casa del Pueblo, tenía todos sus libros, sabía que admiraba a Haya de la Torre, todo eso lo sabía, pero no era un tema de conversación. No fue un dirigente de la vieja guardia, eran de los apristas que no querían ser famosos, ni eran famosos.
La historia en realidad se convierte en fascinante cuando se cuenta que llega a República Dominicana y lo apresan. ¿A qué va a República Dominicana? Sí, esa es la primera página de la novela y ahí se convierte en fascinante. Él va en un viaje de trabajo con Howard Greenberg, que era su socio, porque vendían repuestos, tenía una fábrica de importaciones, y así como lo conoció a mi abuelo en Perú por sus ventas, viajó con él porque hablaba mejor el castellano, querían abrir una sucursal y estaban estudiando el mercado y traían sus productos. Y apenas aterriza, lo detienen, pero apenas aterriza, o sea, lo estaban esperando.
¿Por qué lo detienen? Lo acusan de querer intentar matar al presidente dominicano Leónidas Trujillo, de querer intentar matar al presidente norteamericano Harry Truman, al presidente del Perú, y al presidente de Venezuela. Entonces, lo acusan de terrorista.
¿Qué es lo más terrible que vivió tu abuelo en la cárcel? Bueno, no sé qué habrá sido peor. Si el día, porque todo fue horrible, fueron varios días sin agua y sin comida, una noche en el calabozo, en el sitio donde está el mortuorio, así se llama, desnudo, con ratas y cucarachas encima del cuerpo y con hombres que lo apuntaban si es que se movía, le disparaban. O cuando le hicieron una noche la ley de la fuga, cuando lo sacaron por un descampado y el auto iba atrás y hacían tiros al aire y lo hacían caminar y le decían, vete, vete, disparaban al aire para que confiese, ¿no? No sé, la verdad no sé qué fue peor.
¿Tu abuelo siguió siendo aprista? Sí, se murió siendo aprista, inclusive tuvo un cargo público, en los 80 años fue presidente del Banco Central Hipotecario, cuando tenía 80 años, Alan García le pidió y él aceptó, pero murió siendo aprista y triste, porque vio lo que estaba pasando con su partido, pero nunca dejó de ser aprista.
Rossana, ¿Qué sensación te dejó cuando terminaste de escribir el último renglón de la novela? Lloré bastante con la novela porque me metí en la cabeza de mi abuelo, y me dio la sensación de la importancia de que toda esta historia estaba basada en la honestidad, la importancia de ser honesto y de la lucha por los ideales.
PERFIL
Rosario Sala estudió derecho en la Universidad de Lima y siguió una maestría en la Universidad Politécnica de Madrid. Las novelas de Mario Vargas Llosa, “La fiesta del chivo” y “Conversación en la catedral” le sirvieron para escribir su libro.
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