La muerte de Brigitte, una niña de 10 años que ingresó caminando al hospital Goyeneche por un cuadro febril así como dolor en el cuello y falleció días después, ha expuesto las limitaciones del sistema hospitalario para atender a pacientes pediátricos en condición crítica. Sus padres denunciaron una presunta negligencia médica y cuestionan que la menor no haya sido derivada oportunamente a un establecimiento de mayor capacidad, mientras que los médicos del nosocomio sostienen que se trató de una enfermedad de rápida evolución.
La menor ingresó el 30 de junio al área de Emergencia. Según sus padres, llegó consciente, caminando y hablando con normalidad. Sin embargo, tras las primeras evaluaciones, una tomografía habría mostrado una lesión a nivel cerebral, por lo que se ordenaron más exámenes para precisar el diagnóstico.
La familia asegura que durante esos días recibió explicaciones distintas sobre el estado de salud de la niña. Les hablaron de una posible infección, un cuadro de encefalitis y hasta de una tumoración pero que nunca se les informó con claridad sobre su diagnóstico. Además, cuestionaron que, pese a la gravedad del caso, no se haya concretado su inmediata referencia al hospital Honorio Delgado u otro en Lima.
“Mi hija entró caminando, hablando normal. Solo tenía dolor en el cuellito”, relató la madre. El padre, por su parte, reclamó que el hospital, al no contar con un neurocirujano pediátrico, debió advertirlo desde el primer momento. “Si acá no podían tratarla, debieron derivarla automáticamente”, sostuvo.
LIMITACIONES EN EL HOSPITAL
Desde el hospital Goyeneche, la jefa del Departamento de Pediatría, Giovanna González, explicó que la menor permaneció inicialmente en observación pediátrica de emergencia, donde existen cuatro camas. Posteriormente, mientras se le realizaban algunos exámenes se dispuso su referencia al hospital general, pero no procedió por la falta de disponiblidad de una cama UCI pediátrica, el Goyeneche no cuenta con esta área de atención especializada.
Por su parte, el jefe de Emergencia, Alex Orihuela, señaló que el hospital cuenta con 18 camas para pacientes críticos y que todas estaban ocupadas cuando se produjo el caso de Brigitte. Dijo que tuvieron que habilitar una cama en medio de la alta demanda, lo que implicó limpieza, desinfección y preparación del ambiente.
Orihuela sostuvo que este procedimiento puede tomar al menos seis horas, periodo de espera que la familia consideró como una mala atención para la niña.
“Nuestro personal hizo todo lo posible para hacerlo más pronto”, afirmó.
Respecto al diagnóstico, los médicos indicaron que el cuadro fue compatible con una Encefalimielitis Desmialinizante Aguda, aunque precisaron que todavía faltaba establecer qué lo causó. Explicaron que esta enfermedad puede tener origen viral, bacteriano, micótico, parasitario o autoinmune, y que algunas pruebas especializadas no se realizan en el hospital por la falta de capacidad resolutiva laboratorial e insumos, por lo que se le solicitó a la familia hacerlos fuera del establecimiento.
Sin embargo, añadieron que en cuadros neurológicos severos, como el caso de Brigitte, la evolución puede ser rápida y desfavorable. “Las afectaciones a nivel cerebral tienen, en general, un mal pronóstico”, indicó González.
Orihuela rechazó que haya existido un mal manejo del caso y sostuvo que la muerte de la menor obedeció a la rápida evolución de la enfermedad. No obstante, reconoció que el hospital requiere mayor apoyo logístico para responder con oportunidad ante pacientes críticos, especialmente cuando todas las camas están ocupadas.
La familia exige que el caso sea investigado para determinar si hubo demora en la referencia, falta de información clara, limitaciones de capacidad o fallas en la atención.
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